Fábrica de SEAT

La Asociación Española de Proveedores de Automoción (SERNAUTO) quiere alertar sobre dos problemáticas importantes que están afectando a la industria de la automoción: el desabastecimiento de chips y otros componentes claves en la producción de coches y el sustancial incremento del precio de las materias primas.


El desabastecimiento de chips es un problema real, que está afectando a toda la cadena de valor del sector y volviendo locos a los fabricantes. De enero a finales de mayo, se dejaron de producir en España 231.679 vehículos por falta de chips. Esa falta también llevó a la cancelación del suministro del resto de componentes de esos vehículos. Y la situación parece que va a seguir complicada hasta principios de 2022.

Desabastecimiento de chips

Los chips informáticos son indispensables, ya que se utilizan en todo: desde electrodomésticos a móviles y otros dispositivos electrónicos. Además, resultan imprescindibles en los coches.

Son diversos factores los que han conducido a esta situación y la carencia es especialmente complicada en automoción. El origen está en la pandemia. Cuando la economía mundial se paró durante la pandemia, las cadenas de suministro tuvieron que cambiar. Las fábricas de coches detuvieron la producción y, en contrapartida, el teletrabajo disparó el uso de dispositivos electrónicos.

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Así, la automoción tuvo que reducir sus pedidos de chips, mientras las tecnológicas ampliaron, lo que hizo cambiar a los fabricantes su habitual entrega.

Tras salir del confinamiento, el desabastecimiento de chips ha ido a peor. La concentración de proveedores tampoco ha ayudado.

Tal es así que la planta de BMW en Gran Bretaña tuvo que suspender la producción hace unos días por falta de chips. Incluso, algunos fabricantes de vehículos ya hablan de pérdidas millonarias por esta carencia y su efecto en la producción.

A todo ello, se debe tener en cuenta que las diferentes olas de frío en el planeta han obligado a cerrar fábricas de controladores. En esa línea, NSP, Infineon, Samsung tuvieron que paralizar la fabricación en sus plantas de Austin (Tejas) durante una semana en febrero.

España también lo está sufriendo: entre enero y finales de mayo se dejaron de producir 231.679 vehículos por el desabastecimiento de chips. Y, además, eso tuvo el consiguiente impacto en la cancelación del suministro del resto de componentes de esos vehículos.

Analistas internacionales y la propia SERNAUTO apuntan a que esta situación puede prolongarse hasta principios de 2022.

En consecuencia, no es raro que hayan surgido voces en Europa pidiendo que se impulse la producción de chips localmente.

Incremento de precios

Al desabastecimiento de chips se añade el incremento del precio de gran cantidad de materias primas como: metales férreos y no férreos, materiales poliméricos, productos químicos, etc.

En el caso del acero, se ha multiplicado hasta por cinco su precio en 2021. La subida de precio del petróleo también ha supuesto un encarecimiento de todos los materiales plásticos. Y, además, de los costes energético y logísticos. Los fletes marítimos han multiplicado por 5 su coste, y a veces se subastan, por escasez de contenedores.

No sólo el desabastecimiento de chips es un grave problema. La mayor demanda de materias primas y su encarecimiento complican la recuperación del sector.
No sólo el desabastecimiento de chips es un grave problema. La mayor demanda de materias primas y su encarecimiento, así como el mayor coste de la logística, complican la recuperación del sector.

Mayor demanda de materias primas

Asimismo, SERNAUTO llama la atención sobre el incremento de la demanda de materias primas. Explican que se ha producido por varios motivos. Fundamentalmente:

“Por un lado, la recuperación paulatina de los mercados tras los ceses de actividad motivados por la COVID-19; y una mayor tendencia por parte de las empresas industriales al sobre estocaje, para evitar roturas de stock y poder atender debidamente a los clientes, evitando penalizaciones”.

Además, al reactivarse la demanda interna de Estados Unidos y China, se ha provocado un menor flujo de materiales hacia Europa. A ello también hay que unir que el gobierno chino estableció restricciones a la exportación para favorecer el suministro interno.

Igualmente importante, la capacidad acerera de Europa ha caído casi un 35% en dos años. Nuestra falta de capacidad y las menores exportaciones chinas han impedido que se pudiera satisfacer la demanda.

Y por si esto fuera poco, existe una escasez de chatarra por el descenso de actividad industrial durante la pandemia y la reducción del achatarramiento de vehículos por el descenso de matriculaciones.

La recuperación del sector se complica. De ahí que el director general de SERNAUTO pida que se ponga cuanto antes en marcha el plan de recuperación del sector de la automoción. Incluso que se abran convocatorias de ayudas, nacionales y europeas, que ayuden a las pymes a afrontar estos problemas.

Fuentes: SERNAUTO. CNN

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