La Comisión de Reindustrialización llega a un acuerdo para Nissan Barcelona.
Nissan Barcelona. Zona Franca.

Casi cuatro décadas han pasado desde que Nissan pusiera en marcha la línea de producción de la Zona Franca (Barcelona). En aquél momento fue un Nissan Patrol, el primer Nissan Patrol fabricado en Europa el que marcaba el comienzo del estrecho vínculo que ha unido al fabricante francés y la ciudad condal. 38 años después es una unidades del Nissan Navara la que pone punto final.

Ayer Nissan paró de manera definitiva su actividad en Barcelona. Su historia en Barcelona se remonta a 1979, cuando el fabricante nipón se hizo con una una participación minoritaria en Motor Ibérica.

En 1982, tomó ya el control y cambió su nombre por el de Nissan Motor Ibérica, dedicándose a la fabricación de camiones, las furgonetas y los coches.

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En 1983 arranca la producción del Patrol, el primer automóvil japonés fabricado en Europa. En 18 años -hasta 2001-, se fabricaron 196.000 unidades de este coche emblemático.

El Patrol abrió el camino hacia la fabricación de todoterrenos y pick ups en la planta de Zona Franca, que continuó en 1993 con el Nissan Terrano II. Se produjeron 375.000 unidades de este modelo hasta mayo de 2005, cuando se lanzó el Pathfinder y la primera versión del pick up Navara.

Ambos vehículos, Pathfinder y Navara, se fabricaron en la planta de Barcelona hasta julio de 2015, cuando se lanzó el NP300 Navara.

Planta de la Zona Franca de Nissan Barcelona.
Planta de la Zona Franca de Nissan Barcelona.

En estos casi 40 años se han fabricado más vehículos: Vanette (1985), Serena (1992) y posterior versión Vanette Cargo. Con la alianza de Renault y Nissan en 1999, la planta de Zona Franca comenzó en 2002 de la producción del Primastar, un vehículo comercial ligero, del que se ensamblaron más de 732.000 unidades hasta 2014.

e-NV200, la furgoneta que electrificó Nissan Barcelona

En todo este tiempo, la compañía ha ha producido más de 3.345.000 unidades y 15 modelos diferentes.

En 2009 se inició la producción de la furgoneta NV200, la cual se dejó de ensamblar en 2019. Cinco años después llegaron el Nissan Pulsar y la furgoneta eléctrica e-NV200. Desde 2014 hasta el presente mes de diciembre se han fabricado en Barcelona más de 49.000 unidades de la Nissan e-NV200, exportándolas a nivel mundial.

Nissan
e-NV200 equipada con la batería mejorada de 40kWh – Montaje en planta de Zona Franca (Barcelona)

Sin futuro definido

A la espera de conocer la alternativa en la que llevan meses trabajando las Administraciones públicas, los operarios de Nissan que acudieron ayer por última vez a sus puestos en la fábrica de Zona Franca mostraban su tristeza por el cierre definitivo y su intranquilidad por la incertidumbre que reina.

Este punto y final que deja en el aire el futuro de 1.400 trabajadores directos y miles más indirectos. Los empleados se van a sus casas con un permiso retribuido hasta el 31 de diciembre, fecha en que se hará efectiva su baja de la compañía porque es el día fijado para el cese definitivo de la actividad de Nissan en Barcelona.

Desde ayer sólo han quedado en Nissan unos 300 trabajadores del área de continuidad (compras e ingeniería), que no están despedidos, y otro grupo de 200 que se encargarán de la limpieza y el desmontaje y a los que se aplicará más tarde el ERE.

Las opciones para Nissan Barcelona

El resto espera que la Comisión de Industrialización decida cuál será su futuro.

La propuesta de Great Wall Motors (GWM) para fabricar vehículos eléctricos era la mejor posicionada pero, a pesar de que el gobierno central y la Generalitat, accedieron a sus peticiones, el fabricante chino ha decidido retirar su propuesta.

Sin la de GWM sube posiciones el hub de electrificación liderado por QEV. También están sobre la mesa propuestas como la del fabricante de tanques Tess DefenceEsta opción parece descartada después de que la Generalitat haya reiterado su rechazo al proyecto por considerar que no es viable por “cuestiones técnicas”, más allá de consideraciones éticas.

Y la del grupo inmobiliario Goodman que quiere reconvertir los terrenos de Zona Franca en un gran polo logístico y de oficinas que supondría una inversión de 550 millones. Se trata de un proyecto sostenible pero nada relacionado con la automoción que conllevaría una inversión de 550 millones de euros y daría empleo a 3.200 personas.

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