Foro BP de Energía y Sostenibilidad. Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE
Foro BP de Energía y Sostenibilidad. Universidad Pontificia Comillas ICAI-ICADE

Durante dos jornadas los más de 30 expertos que han participado en el Foro BP de Energía y Sostenibilidad han formulado propuestas para una correcta transición hacia un sistema de movilidad más sostenible en términos económicos, ambientales y sociales.

El Foro BP de Energía y Sostenibilidad que se ha celebrado en Madrid los días 25 y 26 de septiembre, con la participación de más de 30 expertos de distintas nacionalidades. Ignacio Pérez-Arriaga, director de la Cátedra BP de Energía y Sostenibilidad de Comillas ICAI-ICADE y Enrique González, director de Comunicación y Relaciones Institucionales de BP España, presentaron el pasado jueves un resumen de los temas más destacados en el Foro.

Los principales retos para la movilidad sostenible son la descarbonización del transporte y la calidad del aire. El primero es clave para lograr los objetivos climáticos de largo plazo y el segundo se ha convertido en un problema fundamental sobre todo en las grandes ciudades de los países en desarrollo,  a causa fundamentalmente del tráfico y de la alta cuota del diésel y en España, especialmente, por el envejecimiento de su parque automovilístico.

La movilidad eléctrica, la solución tecnológica

La electrificación del transporte se identifica claramente como la solución a largo plazo, al menos para el transporte por carretera. La cuestión es cuál es el calendario más adecuado para llegar hasta allí.

La movilidad eléctrica es la solución tecnológica a largo plazo
La movilidad eléctrica es la solución tecnológica a largo plazo

Según los expertos reunidos en el Foro BP de Energía y Sostenibilidad la penetración de la movilidad eléctrica en el transporte seguirá dependiendo de la regulación. Suponiendo que en 2015 el precio de las baterías descienda hasta los 125 $/kWh un vehículo eléctrico medio seguirá siendo unos 6 500 $ más caro que un vehículo similar de combustión. El ahorro de combustible y mantenimiento durante los tres primeros años pueden igualar estos costes.

Por lo tanto se necesita mantener la regulación hasta mediaos de la década que viene. Es fundamental en este caso mantenerse muy atentos a las preferencias de los consumidores, que pueden preferir pagar algo más por un vehículo por el hecho de ser eléctrico.

Conclusiones del Foro BP de Energía y Sostenibilidad

Se necesita un enfoque múltiple, que se apoye en la mejora tecnológica, en instrumentos regulatorios adecuados y que esté atento a las necesidades y preferencias del usuario. Este enfoque debe integrar diferentes tecnologías y los aspectos sociales, económicos y políticos. Son claves la mejora de los motores de combustión, los combustibles, los vehículos eléctricos y el mix de generación eléctrica.

A corto plazo se debe poner énfasis en la renovación de la flota de vehículos antiguos y muy contaminantes: un coche diésel de 20 años de antigüedad emite 15 veces más NOx y 30 veces más partículas que un coche diésel nuevo. En España esta antigüedad es de 12 años, superior a la media europea. Ciudades como Madrid y Barcelona ya han anunciado medidas limitando el uso de los  vehículos más antiguos. Es importante prestar atención a la repercusión económica que estas medidas provocan.

Es necesaria una revisión de la fiscalidad para atribuir eficientemente los constes incurridos por cada modo de transporte y poder aprovechas la ganancias de eficiencia asociadas. Los expertos coinciden en que el mayor problema estriba en su aceptación política y social.

Esquema del cambio deseable del paradigma de la movilidad en las ciudades
Esquema del cambio deseable del paradigma de la movilidad en las ciudades

Aunque el transporte se añada al sistema europeo de comercio de emisiones de CO2 no se espera que esta señal económica sea suficiente por sí misma para conducirlo a una senda de sostenibilidad. Serán precisas medidas complementarias, tanto incentivos económicos como limitaciones y estándares que distorsionen la eficiencia lo menos posibles. Se necesitan señales a largo plazo que solo se puede conseguir con estabilidad regulatoria. Algunas de estas medidas deben aplicarse con urgencia, por su impacto claro sobre la salud de las personas.

Ahora más que nunca, debe prestarse atención al consumidor, que está manifestando nuevas formas de relación con la movilidad, transformándose en un servicio, sin necesidad de poseer el medio de transporte, y que pueden alterar profundamente los modelos de negocio y la demanda de movilidad a medio y largo plazo.

Finalmente se debe recordar el reparto de responsabilidades:

  • El gobierno nacional con un enfoque integrado que combine políticas de transporte, industriales, energéticas, ambientales y sociales.
  • Las ciudades velando por la calidad del aire con un a adecuado diseño urbano.

 

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