Pocos son los coches que se resisten a probar sus virtudes en el llamado Infierno Verde. Lo habitual es que busquen ser los que menos tiempo necesitan para dar la vuelta a los casi 21 km del trazado alemán. El Mini Electric también ha registrado marca, pero de un tinte muy diferente…

Hace solo unos días asistimos a la presentación de una de las primeras unidad pre-serie del Mini Cooper SE (de momento más conocido como Mini Electric). Solo la pudimos ver y tocar, pero nada de conducir ni arrancar su motor. El coche eléctrico que teníamos ante nosotros no estaba preparado para rodar en carretera; su próximo destino era Alemania, no sabíamos entonces cuál sería su misión allí, ahora lo hemos descubierto.

Mini se llevaba su primer coche eléctrico al circuito de Nürburgring. ¿Quería poner a prueba su poder de aceleración? No, la idea de Mini era muy diferente…

Una vuelta al Anillo Verde… sin frenar…

El nuevo Mini Cooper SE es el primer modelo electrificado del Grupo BMW en el que el conductor puede seleccionar el alcance de la recuperación y el efecto de desaceleración asociado.

Dependiendo del modo de conducción seleccionado, el motor eléctrico del Mini suministra más o menos energía a la batería en el momento en que el conductor quita el pie del pedal. De esta forma, es posible reducir la velocidad llegando incluso a detener el coche sin tener que pisar el pedal del freno al mismo tiempo que se consigue un un refuerzo extra para aumentar la autonomía.

Lo que quería probar el fabricante alemán era si el el Mini Electric podía recorrer todo el trazado del circuito de Nürburgring y sus sinuosas curvas, pero con una interesante particularidad: el conductor no debía pisar el pedal de freno en ningún momento.

Con solo 184 CV el Mini eléctrico no aspira a conseguir los récords de velocidad de enchufables como el Porsche Taycan, pero alcanzar los 100 km/h desde parado en 7,3 segundos y una velocidad máxima de 150 km/h no está nada mal.

Dejar respuesta

Por favor introduce tu comentario

Please enter your name here