níquel
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El aumento de los precios del níquel hace peligrar los objetivos de la industria de los vehículos eléctricos. El metal, clave en la producción de baterías, atraviesa una crisis de suministro producida en parte por la guerra en Ucrania y una contracción del mercado que está haciendo que sus precios se disparen. Según analistas, aunque los precios disminuirán del nivel actual, se mantendrán elevados y sumarán cientos de dólares a los precios finales de los eléctricos.

Esta situación se produce en un contexto en el que la industria de vehículos eléctricos ya trataba de asegurar los metales necesarios para la producción en vistas a un gran aumento de la demanda en esta década.

Sam Abuelsamid, analista de investigación de Guidehouse Insight, señala:

“El níquel es el componente más grande en términos de coste, por lo que cualquier cambio tendrá un impacto significativo”.

En los mercados, los compradores también está soportando una gran incertidumbre provocada por los precios. De hecho, la Bolsa de Metales de Londres no volverá a abrir hasta, por lo menos, el 11 de marzo, tras suspenderse las operaciones el pasado martes por la volatilidad de los precios. No en vano, los precios subieron hasta un 250% en dos días a más de 100.000 dólares estadounidenses por tonelada.

Encarecimiento del coste final de los vehículos

Con el precio del cierre del lunes, cercano a los 48.000 dólares, una batería de 100 kWh necesitaría níquel por valor de 3.100 dólares, más del doble de lo que se necesitaba el año pasado.

La misma batería de 100 kWh necesita alrededor de 65 kilogramos de níquel. Según BloombergNEF, el precio medio en 2021 fue de 18.500 dólares por tonelada métrica, por lo que cada batería necesitaba 1.200 dólares en níquel. El pasado viernes, esta cifra alcanzaba los 1.900 dólares, por lo que el coste del material para los fabricantes se ha encarecido en 700 dólares por vehículo.

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