La aventura de Wiebbe Warker comenzó hace tres años. Emprendió entonces un viaje por carretera que le llevaría a recorrer tres continentes con un único objetivo: demostrar que los coches eléctricos son una alternativa real

Reto conseguido. Un holandés ha viajado desde su país natal hasta Australia con un único objetivo: luchar contra el cambio climático y, de paso (aunque ya son dos objetivos), demostrar que los coches eléctricos son una alternativa real.

Este aventurero se llama Wiebbe Wakker. Arrancó su proyecto el 15 de marzo de 2016. Tenía entonces por delante 90.000 km que le llevarían a cruzar más de 30 países, sin dinero en el bolsillo y al volante de un coche eléctrico.

En su página web explica que su proyecto al que ha llamado Plug me in pretende “inspirar, educar y acelerar la transición hacia una era totalmente limpia de emisiones contaminantes”.

De los Países Bajos a Australia con coche eléctrico…

Wakker tardó algo más de dos años en recorrer los 90.000 km que separan los Países Bajos y Australia. Llegó el 31 de enero de 2018 y, desde entonces, ha estado recorriendo pueblos, ciudades y carreteras australianas para demostrar que el coche eléctrico es una alternativ real.

Lo mejor de la aventura es que el coche elegido ni siquiera era eléctrico en origen.

Wakker ha conducido un VW Golf de color azul matriculado en 2009 y que él ha comnvertido en enchufable (lo ha apodado bandido azul).

Con 200 km de autonomía eléctrica, el VW Golf eléctrico (no confundir con el VW e-Golf) ha superado el reto, aunque ha tenido que hacer frente a algunas incidencias, como cuando se quedó tirado a apenas 20 km de Coober Pedy y tuvo que pedir ayuda.

… y sin dinero

Wakker no ha tenido ayuda financiera de sponsors. Su aventura se ha financiado con donaciones particulares que ha ido recaudando a través de su página web y con la ayuda de residentes de los lugares por lo que pasaba que le han dado alojamiento, comida y opciones de recarga.

Wakker está a punto de alcanzar su meta: Sidney. Cuando lo haga habrá demostrado que incluso en un país tan grande y con tan pocos puntos de carga como Australia se puede sobrevivir con un coche eléctrico.

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