El Skoda Superb Combi iV es el primer híbrido enchufable de la marcha checa. Combina un motor gasolina 1.4 TSi de 156 CV y uno eléctrico de 116 CV; juntos consiguen una potencia total de 218 CV con 400 Nm de par máximo.

Hemos recorrido casi 2.000 km al volante de la versión Light&Klement y esto es lo que nos ha gustado y lo que no…

Diseño y soluciones ingeniosas

Entre lo que nos ha gustado, aunque esto es una cuestión muy particular, debemos mencionar su diseño.

Skoda ha puesto mucho cuidado en que la versión familiar de su buque insignia sea igual de atractiva antes que después de arrancar el motor. Su imagen es imponente no solo por sus medidas (que también), sino por su altura rebajada al suelo, su parrilla opaca con franja verticales plateadas y una atractiva caída de techo y luces con tecnología LED que remata con un pequeño spoiler para reforzar su carácter deportivo.

Mención aparte merecen los detalles que acentúan su exclusividad, como la proyección del logo de la marca que aparece en el suelo al abrir y cerrar las puertas y las soluciones Simply Clever con las que tanto nos sorprende Skoda; en este modelo (recordar que hemos probado la versión L&K): guanteras con climatización, espacio para guardar paraguas en las puertas delanteras, compartimento para gafas, portatickets en el parabrisas, linterna de LED extraíble en el maletero y soporte para abrigos en la parte superior del espacio de carga.

Sin olvidar un ingenioso reposacabezas para las plazas traseras que ayuda a mantener la cabeza en su sitio durante las sietas (muy aplaudido por algunos ocupantes durante esta prueba).

Su mayor defecto es su principal virtud

Combi es la versión extendida del Skoda Superb. Mide 4,87 metros de largo lo que se traduce en un espacio interior sin competencia en su segmento: no importa lo alto que sean los ocupantes de las plazas traseras que viajarán sin ningún tipo de estrecheces.

Pero, al mismo tiempo, su longitud complica la circulación urbana (lo de girar en calles estrechas no siempre es fácil) y el estacionamiento (asistentes como la cámara de visión 360 grados ayudan mucho, pero quizá tu vecino no esté del todo conforme con esos centímetros de morro que quedan fuera de la plaza).

El maletero ofrece una de las mayores capacidades de su categoría, incluso en la versión PHEV que pierde 100 litros con respecto a la de combustión porque la batería y los cables de carga (de serie se comercializa con cable de enchufe doméstico y para wallbox) van escondidos en un doble fondo.

Permite aquí un consejo (quizá, obvio): procura no dejar objetos pesados cerca de la parte exterior ya que si lo haces te autodificultarás el acceso a los cables de recarga.

¡En marcha!

Siempre y cuando tenga algo de carga en la batería (de 13 kwh) el Skoda Superb Combi iV arranca, por defecto, en modo eléctrico.

El conductor puede elegir tres modos de conducción que se gestionan desde la pantalla táctil o desde la palanca de cambios. Desde esta última se puede activar y desactivar cada modo, pero la gestión de la energía (el sistema permite elegir, por ejemplo, en qué porcentaje de carga pasar de modo eléctrico a híbrido) se realiza desde la pantalla multifunción.

Nos ponemos en modo eléctrico

El Superb Combi iV homologa una autonomía en modo eléctrico (esto es, sin emitir ni un solo gramo de CO2) de 55 km.

La cifra, como es de esperar no es real, pero los resultados conseguidos durante nuestra prueba no se alejan en exceso de lo prometido: en circulación meramente urbana y haciendo uso de la frenada regenerativa hemos logrado recorrer 51 km sin recurrir al motor de combustión. Esto es suficiente para cubrir la mayoría de los desplazamientos diarios sin necesidad de utilizar la gasolina.

En circulación mixta (ciudad y carretera), la autonomía eléctrica se reduce a 45 km.

Algo más elevado es el consumo en modo Sport, especialmente cuando el viaje nos lleva por autovías y autopistas. Respetando los límites de velocidad hemos conseguido un consumo medio de 7,5 litros a los 100 km.

Lo que resulta especialmente eficaz es el sistema de recuperación de energía (para que funcione hay que posicionar la palanca de cambios en posición B): en un viaje por carretera de algo más de 750 km la batería (de 13 kWh) ha recuperado hasta un 30% de su capacidad.

Con 218 CV, el Superb Combi iV es el modelo más potente de la gama. Esto se nota en muchos detalles, entre ellos, que a pesar de su tamaño y peso encara con alegría cualquier pendiente, incluso con el maletero lleno.

El cambio automático DSG es suave, no pega tirones y su doble embrague permite subir y bajar de marcha sin apenas enterarnos. El aislamiento acústico del vehículo es de gran nivel, lo que hace que el paso del modo eléctrico al de combustión apenas se perciba (más allá de un pequeño tirón que solo los conductores más exigentes apreciarán).

Un coche para familias viajeras

Tras recorrer 2.000 km al volante del Skoda Superb Combi híbrido enchufable la balanza se inclina a favor del sí, es este un coche perfecto para viajar en familia de manera eficiente.

Su exceso de tamaño se compensa (con creces) con su aplomo en viajes largos y los inconvenientes de rozar los cinco metros se olvidan cuando se trata de guardar el equipaje y no encontramos problemas; más aún al escuchar lo contentos que viajan los ocupantes de los asientos traseros que se sienten como si estuvieran en una limusina.

El Skoda Superb Combi iV es también un derroche de tecnología. Su sistema de gestión de energía permiten que el conductor adapte la tecnología a cada momento; en un principio puede resultar abrumador, pero es muy intuitivo y bastan unos cuantos minutos para aprender a manejarlo desde la pantalla táctil.

Nos ha gustado también que, de serie, venga equipado con un cable para carga doméstica y que permita elegir entre carga inmediata y carga retardada. Eso sí, hay que prestar atención a cuál de las dos está activada para no volver al coche y encontrar la sorpresa de que no se ha iniciado el proceso de carga.

Mención aparte merece la cantidad de información que recibe el conductor a través del sistema multimedia. Gestionado desde la pantalla del salpicadero (antes o después de la marcha) es sencillo; no tanto si se trata de elegir los datos que queremos sean visibles en el tablero digital que hay tras el volante.

La gran pregunta es: ¿merece la pena pagar los 55.190 euros que cuesta, de partida, este Skoda Superb Combi iV Light&Klement?

La respuesta: sí, merece la pena. Lo mejor es que, a cambio de renunciar a algunos extras (los asientos de cuero calefactados en todas las plazas, por ejemplo), se puede reducir el presupuesto hasta los 47.700 del acabado Style.

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