El tren de hidrógeno de Alstom, el Coradia iLint, ha conseguido la homologación de la Autoridad Alemana de Ferrocarriles. Con este trámite tiene ‘luz verde’ para transportar pasajeros. El servicio se iniciará con dos prototipos que circularán en el corredor Elbe-Wesser, en la Baja Sajonia.

Luz verde para el primer tren de hidrógeno del mundo.

Desarrollado por Alstom y bautizado como Coradia iLint, la Autoridad Alemana de Ferrocarriles ha dado su visto bueno para que dos prototipos del que ya es el primer tren del mundo movido por pila de combustible del mundo comience a transportar pasajeros.

Lo hará en Alemania, concretamente en el corredor Elbe-Wesser, en la Baja Sajonia, a partir del mes de septiembre.

“El Coradia iLint es único por su combinación de diferentes elementos innovadores: conversión de energía limpia, almacenamiento flexible de la energía, y gestión inteligente tanto de la potencia tractora como de la energía disponible”, explica Alstom en un comunicado.

Así funciona el primer tren de hidrógeno del mundo

Las pilas de combustible son el eje central del sistema. Se alimentan alimentadas a demanda con hidrógeno, mientras que los trenes son propulsados por equipos de tracción eléctricos.

Las pilas de combustible proporcionan electricidad, gracias a la mezcla del hidrógeno -almacenado en los depósitos- con el oxígeno -del aire exterior-. En este proceso, lo único que se emite es vapor de agua y agua condensada, no se generan gases ni partículas contaminantes. La electricidad se produce sin generador ni turbina, lo cual hace que el proceso sea mucho más rápido y eficiente.

Mientras está en movimiento, el primer tren de hidrógeno del mundo almacena energía en baterías de ión de litio de alto rendimiento. La batería almacena energía de las pilas de combustible cuando ésta no se necesita para la tracción, o de la energía cinética durante el frenado eléctrico, permitiendo así suministrar energía de apoyo durante las fases de aceleración. El resultado es una mejor gestión del consumo de combustible.

Durante las fases de frenado las pilas de combustible se desactivan casi por completo. El sistema de tracción recoge la electricidad generada por los motores en “modo generador” aprovechando la energía cinética del vehículo durante su frenado. Esta energía se usa para alimentar los equipos auxiliares y recargar la batería. Se trata de la producción secundaria de energía que, además, ayuda a reducir el consumo de hidrógeno.

La falta de infraestructuras, el gran reto

Las prestaciones del nuevo iLint son equiparables a las de última generación de trenes regionales de tracción diésel:

  • velocidad máxima: 140 km/h
  • autonomía: hasta 1.000  kilómetros
  • capacidad para transportar hasta 300 pasajeros

Con todo y con eso, Alstom sabe que no lo tiene fácil para popularizar los trenes de hidrógeno.

A pesar de los numerosos proyectos de electrificación existentes en varios países europeos, una buena parte de la red ferroviaria europea seguirá siendo no electrificada durante mucho tiempo.  En España, por ejemplo, aún existen 5.000 km de líneas no electrificadas y más de 180 trenes de tracción diésel que circulan por estas líneas.

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