Molo es una startup valenciana de motosharing.
Molo es una startup valenciana de motosharing.

Aprovechando las elecciones municipales, la startup valenciana de motosharing, Molo, ha enviado cinco propuestas a los diferentes posibles alcaldes. Su objetivo es conseguir que Valencia sea una ciudad más sostenible con alternativas a la movilidad convencional.

Molo considera vital que se definan alternativas a la movilidad convencional. Junto al transporte público, y otras medidas,  el fin es una movilidad ágil, sostenible, accesible y fiable. Eso se consigue reduciendo el número de vehículos privados en circulación, así como las emisiones de CO2. Todo ello para conseguir que Valencia sea una ciudad en la que sus ciudadanos puedan vivir mejor.

La startup pide que se potencien las alternativas de movilidad. Especialmente, para los usos más habituales en ciudades, como ir a trabajar o asistir a actividades de ocio.

Para Molo, si se quieren conseguir ciudades más limpias, es primordial la colaboración público–privada en términos de movilidad. En esa línea, las empresas de “sharing” con servicios de movilidad  sostenible se están convirtiendo en un aliado especial en las ciudades.

En consecuencia, la empresa valenciana ha enviado a los distintos candidatos políticos a la alcaldía de Valencia cinco iniciativas. Molo quiere que se incentive el uso de un “sharing” compartido y sostenible.

Iniciativas de Molo

Dichas iniciativas son las siguientes:

Molo ofrece un servicio de motosharing por suscripción, con motos eléctricas Silence.
Molo ofrece un servicio de motosharing por suscripción, con motos eléctricas Silence.
  • Incentivos a empresas de “sharing” y usuarios. Empresas y ciudadanos contribuyen al buen desarrollo de una ciudad más respetuosa con el medio ambiente. Por ello, Molo considera necesario que las distintas administraciones apoyen con incentivos a empresas de vehículos compartidos y a los usuarios que los utilicen. Como ejemplo, con algún impuesto especial de circulación. O el acceso al servicio por descuento o un incentivo fiscal directo, para el usuario.
  • Incentivos a empresas para que promuevan a sus empleados el uso del “sharing sostenible”. Se trata de democratizar la movilidad, facilitando el día a día de aquellos que se desplazan a su puesto de trabajo. Y no importa si es desde la propia ciudad o desde el extrarradio. La cuestión es ofrecer alternativas de transporte eficaces y sostenibles.
  • Analizar mejor las tasas del Ayuntamiento según uso. Molo no está en contra de establecer tasas. No obstante, cree que desde las distintas administraciones, locales y estatales, deberían estudiar mejor lo que supones el servicio de motosharing antes de aplicar impuestos. Considera necesario tener en cuenta la demanda existente y el futuro de este tipo de servicios. Igualmente, su participación en la mejora real de los problemas de movilidad urbana.
  • “Sharing compartido” para mejorar la conexión con extrarradio. Consideran imprescindible estudiar soluciones para que el “sharing compartido” se transforme en aliado. El objetivo es que las áreas metropolitanas de ciudades como Valencia tengan conexión, incluido el extrarradio. Resulta fundamental para conectar áreas a las que no llegan los servicios públicos de transporte o llegan con dificultad.  Eso ayuda a la descongestión de tráfico en las entradas y salidas de la ciudad. Asimismo, a hacer fluido el tráfico de las localidades del extrarradio en horas punta.
  • Incentivos a empresas que más colaboren en la reducción CO2 de la ciudad. La utilización de vehículos eléctricos y compartidos supone una drástica disminución de emisiones diarias. En consecuencia, la administración podría beneficiar de algún modo a empresas o iniciativas que mejoren la calidad del aire.

A modo de ejemplo

Hemos hablado en otras ocasiones de la empresa valencia. En el poco tiempo que lleva funcionando, desde septiembre de 2018, ha conseguido importantes cifras. Por ello, es el mejor ejemplo. Molo indica que desde que comenzó su actividad en Valencia sus usuarios han evitado la emisión de más de 10 millones de toneladas de CO2. Eso ha sido por haber realizado en moto eléctrica más de 430.000 kilómetros, con alrededor de 110.000 desplazamientos.

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