- Los analistas consideran que es muy complejo que Europa consiga imponer unos límites de velocidad en todos los países y que sean diferentes para vehículos de combustión y para eléctricos
- El debate vuelve a la actualidad cada cierto tiempo y tiene a su mayor defensor en el austriaco Gunther Fehlinger-Jahn
- Europa revisará las emisiones de los coches híbridos enchufables tras detectar diferencias con los datos reales
En los últimos días ha vuelto a la actualidad el tan manido debate de si la Unión Europea, experta en meterse en berenjenales, está estudiando la posibilidad de sacar una normativa mediante la cual los vehículos de gasolina y diésel solo pudieran circular como máximo a 100 km/h por autopistas y autovías, mientras que los vehículos eléctricos puros pudieran hacerlo hasta a 130 km/h.
El debate en sí tiene interés porque se utiliza por algunos como un nuevo impulso al vehículo eléctrico, pero genera controversia por la dificultad de llevar a cabo una normativa así y sobre todo, de poner de acuerdo a todos los estados miembro. En un momento en el que Francia y Alemania han llegado a un acuerdo para apretar las tuercas a Bruselas con el fin de flexibilizar todavía más las disposiciones y restricciones sobre los vehículos de combustión, no parece sencillo que vayan a estar de acuerdo con algo así.
¿De dónde viene la idea, de que Europa pueda poner estos límites de velocidad?
Lo primero que hay que decir es que en la Unión Europea no se está estudiando en la actualidad este asunto, que por otro lado, sí que ha salido a colación en alguna comisión ya que, desde hace un tiempo, se está llevando a cabo en Austria en momentos determinados, con cierto éxito.
En el país centroeuropeo se ha puesto en marcha esta iniciativa, al igual que en Madrid, en ocasiones, se ha puesto en marcha la reducción de la velocidad a 70 km/h en la M-30 y accesos a la ciudad, cuando se ha producido un episodio de contaminación por dióxido de nitrógeno.
El efecto es claro, a menor velocidad, menos contaminación. De hecho, según el economista, consultor y activista político austriaco, Gunther Fehlinger-Jahn, que parece ser el padre de la idea o, por lo menos, su máximo defensor, «las velocidades más bajas significan: menos emisiones de CO₂, menos contaminación del aire, menos contaminación acústica y menos polvo de neumáticos y frenos».
Este economista, en un escrito en sus RRSS difundido en el mes de marzo, también defiende que «los vehículos eléctricos no deberían ser penalizados por las ineficiencias de la tecnología de la gasolina o diésel. Los coches de combustión son la principal fuente de dependencia del petróleo y de emisiones. Por lo tanto, la norma debería aplicarse específicamente a los vehículos y camiones que funcionan con gasolina y diésel».
Un 23% de emisiones menos
Según los datos hechos públicos, esta medida puede conseguir la reducción del 23% de las emisiones nocivas a la atmósfera, lo cual no es poco. Si ponemos como ejemplo España, según los datos del último Inventario Nacional de Emisiones del Ministerio para la Transición Ecológica, actualizado en julio de este año y que corresponde al año 2024, el transporte en general representó un 33,7 % del total de las emisiones.
Las emisiones del transporte por carretera, por sí solas, representaron el 31,3 % del total nacional. España emitió en 2024 más de 80 millones toneladas de gases equivalentes al dióxido de carbono, procedentes del transporte de carretera.
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Pero además, según Fehlinger Jahn, si Europa pusiera unos límites de velocidad de 100 km/h «reduciría el consumo de combustible en autopista entre un 20% y un 30%, lo que supondría un ahorro de miles de millones de euros y disminuiría la vulnerabilidad de Europa ante las crisis energéticas», por otro lado, » un límite de velocidad universal de 100 km/h en carretera para vehículos de combustión reduciría significativamente los accidentes mortales en toda Europa. Los países que han reducido la velocidad en las autopistas han experimentado sistemáticamente mejoras importantes en la seguridad vial. Europa debería priorizar salvar vidas por encima de la ilusión de una velocidad ilimitada».
Esto último, choca con la posibilidad, que él mismo promueve de que los vehículos eléctricos sí que puedan circular hasta a 130 km/h. De una manera o de otra, el debate vuelve a estar de actualidad, aunque los expertos aseguran que no parece que a corto plazo se vaya a tratar en serio en la UE y que su implementación sería de una gran complejidad. Más parece una quimera que algo factible de poder llevar a cabo.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.


















