- El caos de la industria automotriz europea conllevaría un desastre económico para la UE
- Carlos Tavares augura que en cinco años podrían desaparecer hasta diez fábricas de automóviles en Europa
- El Calambrazo: «Una china en el zapato de la Unión Europea»
Cada vez son más la voces autorizadas que se alzan en Europa pronosticando un futuro sombrío para la industria automotriz si no se toman medidas urgentes de calado. Cada semana vemos como CEOs y demás directivos o incluso exdirectivos de grupos automovilísticos europeos predicen graves problemas para el sector, especialmente ante las estrictas normas regulatorias de la UE y ante la poderosa pujanza de los fabricantes chinos (subvencionados por el gobierno de Xi Jinping) y su desmesurado interés por expandirse en el Viejo Continente.
La Comisión Europea debería haber presentado el miércoles 10 de diciembre sus conclusiones sobre la prohibición o no definitivamente de la venta de coches de combustión en el año 2035, pero ante la magnitud y trascendencia de lo que decida, y ante las fortísimas presiones que está recibiendo, decidió posponerlo al día 16. Toda Europa está pendiente del dictamen final porque de él dependen cientos de miles de puestos de trabajo y el futuro de una industria automotriz herida.
Carlos Tavares y sus pronósticos lapidarios
Si hay un personaje dentro de esta industria que no pasa desapercibido, ese es el exCEO de Stellantis, Carlos Tavares. Caracterizado por hacer declaraciones rimbombantes y de gran alcance, recientemente ha hecho una serie de pronósticos que hacen temblar al más pintado, augurando un caos en la industria automotriz si no se cambia de rumbo.
En el marco de una conferencia económica a la que asistió como invitado en la localidad portuguesa de Santa María da Feira, Tavares afirmó que «Europa cometió un grave error al imponer una tecnología única al sector automotriz». En lugar de adoptar regulaciones tecnológicamente neutrales que fomenten la competencia de ideas, «la Unión Europea siguió una línea ideológica que abrió las puertas de par en par a las marcas chinas».
Ante esta situación, Carlos Tavares vaticinó que «cuando estallen las protestas y ardan los neumáticos, los gobiernos invitarán a los chinos a confiscar las fábricas por un precio simbólico», poniendo incluso fecha a este momento: «Dentro de cinco años los fabricantes chinos podrían controlar el 10% del mercado europeo, lo que provocaría el cierre de hasta diez fábricas en Europa».
Oliver Zipse reclama más libertad
Otro que ha hecho públicas sus opiniones al respecto es el todavía CEO de BMW AG, Oliver Zipse, quien se muestra algo menos catastrófico pero recuerda que “sigue siendo fundamental que Europa revise los objetivos para 2030 y 2035. Fijar una fecha límite para una tecnología específica y exitosa conllevará una drástica reducción de la industria en su conjunto. Perjudicará a la industria europea y, además, creará dependencias poco convenientes en la actual dinámica geopolítica”, en clara referencia al desembarco de las marcas chinas.
“Las empresas deberían tener libertad para ofrecer las soluciones, teniendo en cuenta las demandas y necesidades de los clientes, e invirtiendo adecuadamente en nuevas vías y tecnologías para alcanzar los objetivos climáticos de la UE”, ha afirmado recientemente.
Oliver Blume, reivindicativo pero más comedido
Uno de los directivos más comedidos, aunque no por ello menos reivinciativo, que también ha alzado la voz recientemente es el CEO del Grupo Volkswagen, Oliver Blume. “Desde la perspectiva actual, el objetivo fijado para 2035 es poco realista. Por eso necesitamos más flexibilidad”, reconociendo que la implantación del coche eléctrico va más lenta de lo previsto en el Viejo Continente, por lo que “necesitaremos más tiempo para ello. Todas las previsiones políticas sobre el aumento gradual de la producción fueron demasiado optimistas”.
“Tenemos en nuestras manos fortalecer la industria automotriz como motor de crecimiento y prosperidad en Alemania y Europa. Esto requiere un marco competitivo y fiable, mayor flexibilidad para alcanzar los objetivos de CO2 e incentivos fiscales sin burocracia para la demanda particular” reclamó Blume.
Ola Källenius solicita hacer una revisión de la realidad
El CEO de Mercedes-Benz Group, Ola Källenius se ha mostrado también a favor de un revisión de los objetivos de la UE. “Tenemos que hacer una revisión de la realidad. De lo contrario, nos estrellaremos a toda velocidad contra la pared”. Reconoce que «por supuesto que tenemos que descarbonizarnos, pero debe hacerse de forma tecnológicamente neutral. No debemos perder de vista nuestra economía”.
Utilizando un símil meteorológico, Kälenius ha comentado que “estamos afrontando fuertes lluvias, granizo, tormentas y nieve al mismo tiempo”. Un afirmación que refleja la combinación del caos regulatorio y comercial al que están haciendo frente los fabricantes europeos en los últimos tiempos.
Su crítica representa también la postura de la Asociación Europea del Automóvil (ACEA), entidad que preside y que le ha renovado su confianza recientmente para un segundo mandato en 2026 y a través de la cual ha reconocido que «con el próximo paquete automotriz y la legislación clave sobre CO2, la UE se enfrenta a un momento decisivo. La flexibilidad, la apertura tecnológica y la política específica serán fundamentales para asegurar tanto la transición verde de Europa como su fuerza industrial».
François Provost ve imposible que nadie cumpla los objetivos de 2030
El recientemente nombrado consejero delegado de Renault Group, François Provost afirma sin ambages que “ningún fabricante de automóviles en Europa está en condiciones de cumplir los objetivos de CO2 para coches y vehículos comerciales ligeros en 2030″.
Provost recalca que ningún grupo europeo “tiene hoy la combinación de tecnología, estructura de ventas y capacidad industrial” necesaria para respetar los límites de emisiones que se aplicarán a la flota media de coches y furgonetas nuevos en 2030, si no se corrige antes el marco normativo.
El CEO de Renault Group ha comentado que, según los datos que obran en su poder, de aquí a 2030 se aplicarán hasta 107 nuevas normas relevantes para la industria del automóvil en Europa. Ante esta masiva regulación, aproximadamente el 25% del tiempo de los ingenieros de Renault ya se destina a tareas de cumplimiento regulatorio, en vez de dedicarse al diseño, evolución y desarrollo de nuevos productos. No es de extrañar que para Renault, esta “sobrecarga normativa” reste competitividad frente a regiones con marcos más simples, flexibles y previsibles.
El pánico de los políticos al caos de la industria automotriz
El excesivo optimismo y celo de los políticos europeos se ha dado de bruces con la tozuda realidad y la convicción con la que se defendió hace pocos años el calendario regulatorio de fin de emisiones de CO2 se ha convertido en incertidumbre y pánico a un descalabro monumental de una de las industrias más importantes del Viejo Continente, que solicita a gritos que se combine ambición climática con viabilidad industrial, para evitar el caos en la industria automotriz.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.


















