- El estudio ha analizado 1.784.776 pasos de vehículos y ha identificado 24.324 grandes emisores entre ellos
- Los vehículos 100% eléctricos son los únicos que no contaminan nada
- Este político avisa de que la ZBE de Madrid es innegociable
Han pasado más de cuatro años desde que el Ayuntamiento de Madrid se vio obligado a activar el protocolo anticontaminación por última vez. Ocurrió el 16 de diciembre de 2021. Aquel día, dos estaciones detectaron que los niveles de dióxido de nitrógeno superaban lo permitido durante al menos dos horas seguidas. Se puso en marcha el protocolo y se limitó la velocidad de la circulación en la M-30 y la M-40 a 70 km/h durante dos días, recomendándose al mismo tiempo a la población que usara el transporte público en la medida de sus posibilidades.
Desde entonces el Ayuntamiento de la capital no ha tenido que echar mano del protocolo nunca más. «Madrid lidera la lucha contra el cambio climático, lidera la mejora de la calidad del aire y lidera la lucha contra la contaminación», afirmaba hace unos días, al término de la Comisión de Calidad del Aire, el delegado de Urbanismo, Borja Carbante, que achaca esta circunstancia a la aplicación de la Estrategia de Movilidad Sostenible Madrid 360, recodando que entre 2010 y 2021 Madrid incumplió sistemáticamente todos los años los umbrales fijados por la directiva.
Vamos bien, pero podríamos ir mejor
Las cosas van bien. Eso parecen evidenciar las mediciones, pero podían ir mucho mejor. O por lo menos eso se desprende del balance
semestral, presentado por Opus Remote Sensing Europe (Opus RSE), del punto de control de emisiones instalado en la M-30 (Avenida Pío XII). En dicho balance, se informa de que el sistema de medición remota (RSD) ha analizado 1.784.776 pasos de vehículos y ha identificado 24.324 grandes emisores (superan 30 veces el máximo permitido), lo que representa el 1,36 % del total.
Los resultados principales obtenidos según el distintivo ambiental son los siguientes:
– Sin distintivo: 111.524 pasos | 1.051 grandes emisores (0,94 %; ≈94 por cada 10.000
vehículos).
– Etiqueta B: 335.184 pasos | 13.502 grandes emisores (4,03 %; ≈ 403 por cada 10.000).
– Etiqueta C: 788.486 pasos | 8.513 grandes emisores (1,08 %; ≈ 108 por cada 10.000).
– Etiqueta ECO: 549.582 pasos | 1.258 grandes emisores (0,23 %; ≈ 23 por cada 10.000).
Distribución de los grandes emisores detectados por etiqueta medioambiental
– 55,5 % con etiqueta B.
– 35,0 % con etiqueta C.
– 5,2 % con etiqueta ECO.
– 4,3 % sin distintivo.
De estos datos se desprende una gran conclusión y es que ningún vehículo con etiqueta ‘cero emisiones’ fue registrado como gran emisor. Es evidente que los vehículos 100% eléctricos no contaminan nada, y también que los demás incluidos en la etiqueta ‘cero emisiones’ (híbridos enchufables siempre que superen los 40 km de autonomía eléctrica y eléctricos de autonomía extendida) presentan valores muy bajos de contaminación.
Medición vehículo a vehículo
La presencia de casos en todas las demás categorías confirma la utilidad de medir en carretera, vehículo a vehículo, y complementar la información de las etiquetas con datos reales de uso. La Comisión Europea ya tiene una Directiva en la que insta a los estados miembros a medir al menos el 30% de su parque móvil de esta forma.
La gestión dinámica de esta medición remota facilita integrar alertas, mantenimiento correctivo y políticas selectivas en tiempo casi real, alineadas con los objetivos de calidad del aire.
El sistema RSD mide en vía abierta, en tiempo real y sin detener el tráfico. Asocia cada lectura a la matrícula y a variables de conducción para un análisis robusto. La estación de la M-30 opera de forma automática y conectada, lo que permite detección masiva de vehículos extremadamente contaminantes y un seguimiento continuado.
“El sistema instalado en Madrid, en la M-30, nos muestra la radiografía real de lo que contaminan los vehículos. Vemos, como sucede en el resto de España, que tan solo un 2% del parque móvil contamina hasta el 42% del total. La tecnología de Opus RSE muestra cómo se puede tener una movilidad mucho más limpia si se detectan los grandes emisores y se pone foco en que reparen sus niveles de emisiones“, ha reconocido Javier Buhigas, director de Operaciones de Opus RSE.
Hacia un parque móvil ‘cero emisiones’
Gracias a este tipo de estudios, los ayuntamientos podrían intervenir, casi en tiempo real, en casos de que las estaciones detecten que se superan los niveles de dióxido de carbono en la ciudad. El parque móvil español es uno de los más envejecidos de la Unión Europea, lo que redunda negativamente en la calidad del aire de nuestras ciudades. El camino hacia la movilidad eléctrica es imparable. El objetivo principal debe ser sacar de nuestras carreteras a esos grandes contaminantes a la mayor brevedad posible y, de forma progresiva, al resto de vehículos contaminantes.
El sueño de una ciudad libre de emisiones es posible a través del vehículo eléctrico y, entre todos, debemos seguir dando pasos firmes hacia su cumplimiento, con la ayuda de las administraciones que deben apoyar sin escatimar esfuerzos ni dinero, al adquisición de vehículos ‘cero emisiones’.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.
















