- La compañía planea más que duplicar su capex en 2026, por encima de 20.000 millones de dólares, destinando sólo una parte menor al negocio clásico de venta de coches eléctricos.
- Tesla afirma que podrá producir hasta un millón de robots Optimus en el espacio que hoy ocupa la capacidad de fabricación de 100.000 Model S/X en Fremont.
- Tesla ‘legaliza’ su sistema de conducción autónoma y tú podrás probarlo: te contamos cuándo y dónde
Tras el primer Roadster de comienzos de siglo, el Model S y Model X fueron los dos modelos que consiguieron colocar a Tesla en la posición en la que estamos hoy, o al menos ponerle en el panorama automovilístico internacional. Sin embargo, mucho han cambiado las cosas en estos más de 10 años y con unas ventas que se han convertido en residuales por parte de esta dupla, Tesla ha decidido poner punto final a su fabricación.
Será a partir del segundo trimestre de este año cuando se cancele la producción de ambos en la planta de Fremont (California) con el objetivo de que su cadena de montaje se destine con otro fines que, hoy por hoy, le llenan mucho más comercialmente hablando a Elon Musk.
Fremont se transforma: de coches a robots humanoides
Y es que Tesla aprovechará esa sección de la fábrica para producir sus robots humanoides Optimus (que ya alcanza su tercera generación). No se trata solo de una reestructuración industrial; es la confirmación de un cambio de piel: de fabricante de coches eléctricos a conglomerado de inteligencia artificial, robótica y autonomía. La decisión clave pasa por el uso del espacio.
La compañía sostiene que la producción de robots requiere menos espacio que la de vehículos, hasta el punto de poder fabricar hasta un millón de unidades de Optimus en el mismo área que hoy da cabida a unos 100.000 coches. Las autoridades locales, lejos de ver el movimiento como una amenaza, lo interpretan como una apuesta por la industria de alto valor añadido. El alcalde de Fremont ha destacado que la ciudad seguirá siendo un polo de manufactura avanzada y que Tesla no prevé recortes de empleo asociados a esta reconversión; incluso se abre la puerta a un aumento de plantilla.
Es importante subrayar que la fábrica continuará produciendo los Model 3 y Model Y, por lo que la salida del S y del X no significa en ningún caso el cierre de la planta para vehículos. Musk ha descrito a Optimus como un robot de propósito general capaz de aprender viendo a humanos: se le podrán mostrar tareas, explicarlas verbalmente o incluso enseñarle vídeos, y el sistema será capaz de replicarlas. Dentro de la visión de Tesla, estos robots no se limitarán a trabajar en sus propias líneas de montaje, sino que a medio plazo se desplegarán en entornos muy diversos, desde logística hasta servicios, con un impacto potencialmente enorme en el mercado laboral global.
Una apuesta de riesgo
El giro hacia la robótica y la autonomía viene respaldado por un esfuerzo inversor sin precedentes. Tesla planea más que duplicar su gasto de capital en 2026 hasta superar los 20.000 millones de dólares, frente a los 8.5 millones del año anterior y el récord previo de 11.300 millones en 2024. La mayor parte de este capex no irá a reforzar el negocio tradicional de venta de coches a conductores humanos, sino a Optimus, al robotaxi Cybercab sin volante, al camión eléctrico Semi y a la expansión de su capacidad de producción de baterías y litio.
El director financiero Vaibhav Taneja ha señalado que Tesla dispone de más de 44.000 millones de dólares en efectivo e inversiones para financiar este plan y no descarta recurrir a más deuda u otras vías si fuera necesario. Musk, por su parte, define 2026 como “un año de capex muy grande” y habla de “grandes inversiones para un futuro épico”, en línea con su narrativa de apostar fuerte por tecnologías de disrupción radical.
Este movimiento llega, además, en un momento delicado para el negocio central de vehículos eléctricos. Tesla perdió en 2025 el liderazgo mundial en ventas de coches eléctricos frente a BYD, mientras el mercado estadounidense vive una fase de incertidumbre regulatoria y de demanda bajo la presidencia de Donald Trump. Varios fabricantes han frenado o cancelado lanzamientos eléctricos en Estados Unidos, y la demanda de ciertos modelos se ha vuelto menos predecible, lo que probablemente haya pesado en la decisión de priorizar proyectos de autonomía y robótica sobre la continuidad de dos modelos premium de baja rotación.
Te puede interesar
- Tesla Model 3 o Mercedes CLA: uno es más barato, pero el otro llega mucho más lejos
- Ni Tesla ni BYD: así es el nuevo gigante chino que rompe el mercado con 1.500 km de autonomía
- 2026 podría ser el año del entierro de este modelo: el Tesla Cybertruck no se vende apenas
No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.















