- El MINI 1965 Victory Edition se presenta en tres versiones, dos de combustión y una eléctrica
- El detalle más distintivo es, sin duda, el dorsal ’52’ serigrafiado en los paneles laterales en un claro guiño directo al vehículo de Mäkinen
- El MINI eléctrico menos mini llega ahora más lejos que nunca
El álbum de fotos del automovilismo mundial está repleto de instantáneas icónicas. Sin lugar a dudas, una que los aficionados guardan en el recuerdo especialmente es la muestra un pequeño coche británico desafiando las leyes de la física y la lógica para imponerse a gigantes de la potencia en los tramos nevados de los Alpes. Para conmemorar el 61º aniversario de uno de los hitos más memorables del deporte del motor, el Grupo BMW ha desvelado el MINI 1965 Victory Edition, una serie especial que captura la esencia indomable de la victoria de Timo Mäkinen y Paul Easter en el Rally de Montecarlo de 1965.
Esa victoria supuso la consolidación de un vehículo diferente que enamoró tanto a pilotos como a los usuarios en general y que el año anterior ya había dado la campanada en el Rally más famoso del momento, venciendo contra todo pronóstico con el irlandés Patrick “Paddy” Hopkirk al volante.
Un legado forjado en la nieve
Los inicios de Mini en competición están ligados al nombre ‘John Cooper Works’, que también es el apellido de los actuales modelos de competición y de altas prestaciones de MINI. John Cooper fue un preparador de coches de carreras, fundador de la compañía Cooper Car Company y creador de los primeros Mini de competición.
Enero de 1965 quedó marcado en la historia del automovilismo cuando el Mini Cooper S, con el dorsal 52, superó una de las ediciones más duras del Rally de Montecarlo. Mientras los potentes motores V8 sucumbían ante las ventiscas, la agilidad y el ingenio del Mini permitieron a Mäkinen lograr una victoria épica. Hoy, esa misma filosofía de ‘matagigantes’ se traslada a la era moderna con una edición que no solo mira al pasado, sino que proyecta el futuro de la marca.
El MINI 1965 Victory Edition no es simplemente un ejercicio de diseño, es un puente entre la nostalgia del motor de combustión y la vanguardia de la electrificación. La marca ha decidido ofrecer esta exclusiva variante en sus modelos más prestacionales que son el MINI Cooper S, el radical MINI John Cooper Works (JCW) y, por primera vez en una edición histórica de este calibre, el MINI John Cooper Works Electric.
El espíritu del ’52’
A primera vista, el Victory Edition impone su presencia mediante una configuración visual que evoca inmediatamente al coche de 1965. La carrocería se viste exclusivamente en el vibrante Chili Red, contrastado por una franja blanca única que recorre longitudinalmente el vehículo, desde el capó hasta el portón trasero.
El detalle más distintivo es, sin duda, el dorsal ’52’ serigrafiado en los paneles laterales, un guiño directo al vehículo de Mäkinen. Además, el logotipo conmemorativo ‘1965’ aparece discretamente en el pilar C y en los embellecedores laterales del intermitente, recordándonos que estamos ante una pieza de colección. Las llantas de 18 pulgadas (diseño JCW Lap Spoke para térmicos y Mastery Spoke para eléctricos) cuentan con el innovador sistema de cubos flotantes que mantiene el emblema de MINI siempre en posición vertical, incluso en movimiento.
Por lo que respecta a la versión que aquí nos interesa, la 100% eléctrica, desarrolla unos impresionantes 258 CV de potencia, siendo capaz de catapultar al MINI de 0 a 100 km/h en solo 5,9 segundos, demostrando que la emoción del rally ha evolucionado hacia la sostenibilidad.
La historia se encuentra con el lujo en el interior
Al abrir las puertas, los umbrales iluminados con la inscripción ‘1965 Victory Edition’ dan la bienvenida a un habitáculo donde el minimalismo moderno de MINI se fusiona con detalles retro. El volante deportivo JCW incorpora el grabado del año de la victoria en su radio inferior, mientras que el salpicadero presenta una superficie textil técnica con patrones que imitan la bandera de cuadros de la meta de Mónaco.
El interior se basa en la paleta de colores tradicional JCW y el conocido acabado JCW. Con un acabado en vibrantes tonos antracita y rojo, esta combinación crea una elegante fusión a la vez que ofrece un contraste deportivo con la pintura exterior del vehículo. El número de competición del victorioso Cooper S de 1965 adorna la tapa de la llave de esta edición exclusiva, convirtiéndola en un símbolo diario de este éxito histórico.
La exclusividad del MINI 1965 Victory Edition
La producción de esta edición será estrictamente limitada, lo que garantiza su valor como objeto de culto. Aunque la marca no lo ha desvelado, se ha filtrado que en algunos países solo llegarán unas decenas de unidades en los próximos meses.
En Europa, los entusiastas podrán realizar sus reservas a partir de julio de 2026, con las primeras entregas previstas para el último trimestre del año. Con el 1965 Victory Edition, MINI no solo celebra un trofeo en una vitrina; celebra una forma de entender la conducción audaz y ágil que supuso una revolución en los años 60 y que la marca ha sabido adaptar a nuestros días.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.

















