Hiriko, un desafortunado mal ejemplo para la movilidad eléctrica

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El Hiriko, uno de los proyectos españoles de vehículo eléctrico más ambiciosos, ha quedado en el banquillo de los acusados por posible alzamiento de fondos públicos. AFYPAIDA, la principal empresa del grupo, había recibido unos 17 millones de euros que ahora investiga la Comisión de Investigación del Parlamento.

 

Como ya publicábamos en Movilidad Eléctrica, el Proyecto Hiriko fue una iniciativa promovida por AFYPAIDA (Asociación para el Fomento y Promoción de Actividades Industriales y Deportivas de Automoción), DENOKINN (Centro Vasco de Innovación, Emprendizaje y Desarrollo de Nuevos Negocios), y la colaboración del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) para el desarrollo de una nueva solución para la nueva movilidad urbana denominada “Citycar”.

 

Los empresarios vascos que formaron la sociedad recuperaron un proyecto del arquitecto Frank Ghery y de su desarrollo en el MIT, aprovechando una subvención del Ministerio de Ciencia y Tecnología del gobierno de Zapatero, unos 15 millones de euros, y otras ayudas del Gobierno Vasco y la Diputación de Álava por otros 2 millones.

 

El concepto del vehículo se basaba en un prototipo plegable de 2,6 metros de longitud (2 metros plegado) y una potencia de 15 kW (20 CV) nominal, con una autonomía superior a los 100 km. y una velocidad urbana autolimitada de 50 km/h.

 

El proyecto se rodeó de buena prensa y fue uno de los estandartes de la tecnología vasca del futuro, llegando a firmar un acuerdo con la Deutsche Bahn, uno de los principales proveedores de movilidad eléctrica y logística del mundo, para incorporar progresivamente el Hiriko a la red e coches compartidos de la ferroviaria alemana, denominado “eFlinkster”.

 

Comisión de Investigación

La presencia el lunes de Iñigo Urkidi, representante del consorcio Hiriko, en la Comisión de Investigación presidida por el PP, dejó perplejos a los asistentes cuando afirmó que el proyecto a nivel tecnológico había sido un “exitazo evidente” ya que tuvo una repercusión mundial.  Además, según Urkidi, los 17 millones de euros es poco en comparación con los 400 que se invirtieron en el desarrollo del Renault Twizy. Lo que no dijo Urkidi es que el Twizy se fabrica y comercializa y del Hiriko tan sólo se ensamblaron 2 unidades.

Urkidi y otras personas que pertenecieron a la sociedad liquidada han formado ahora otra compañía denominada Tokiko que comercializará coches eléctricos. A tenor de la información parece que la subvención desaparecida podría tener que ver con la creación de la nueva sociedad.

 

Mala imagen para el vehículo eléctrico

Dicen algunos profesionales que las ayudas a los vehículos eléctricos (coches, motos y bicis) no se debían dar porque lo único que hace es dar una imagen de poca fiabilidad a un producto que necesita de ayudas para poder venderse. Viendo lo que está sucediendo con Hiriko, es más que probable que la fiabilidad de los vehículos eléctricos haya bajado algún punto en la imagen que tienen los conductores. Mal ejemplo para el desarrollo de una tecnología que debe salir al mercado por propia inercia, con la naturalidad de la demanda de un mercado cada vez más concienciado de que la movilidad sostenible es un requisito de nuestro entorno.