- La reparación de un coche eléctrico es más barata que la de un coche de combustión gracias a la menor complejidad mecánica y un menor desgaste. Pero ojo con las baterías…
- Es en el tiempo de espera donde está el problema. Los usuarios tienen que aguardar cada vez más para tener listo su coche.
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La reparación de coches eléctricos es, de media, más barata que llevar al taller un vehículo con motor de combustión. No obstante, si quieres que te lo tengan listo al día siguiente, quizá tengas que armarte de un poco de paciencia.
Así lo afirma un estudio de CDK Global publicado el pasado mes de julio en el que se señala que el coste medio de reparación de los coches eléctricos es un 34% inferior al de sus homólogos de gasolina o diésel. Para llegar a esta conclusión, el informe se apoya en miles de intervenciones realizadas en talleres oficiales e independientes en Europa y Estados Unidos.
La principal razón de este ahorro del coche eléctrico está en su propia naturaleza: cuantas menos piezas móviles, menos averías. No en vano, no hay embrague y no precisa de cambios de aceite. Además, los frenos duran más gracias al sistema de frenado regenerativo. En este sentido, solo el 13% de los propietarios tuvo que pagar por una reparación en el primer año de uso.
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¿Por qué se tardan más en reparar?
El problema está en los tiempos de espera. Mientras que el coste ha ido bajando gradualmente, el tiempo que el coche pasa en el taller ha ido en aumento. Además, no se trata de una tendencia, sino que se ha ido repitiendo año tras año.
Hace apenas solo dos años, en 2023, el 40% de los usuarios de coches eléctricos tenía listo su coche el mismo día que lo dejaba en el taller. Sin embargo, en 2024, ese porcentaje se situó en un 28%. De igual manera, las reparaciones que tardan más de tres días han pasado del 9% al 14%.
Según David Thomas, analista principal del estudio, la causa es que, pese a que los concesionarios y talleres están preparados, el crecimiento del parque eléctrico ha tensionado la logística de piezas y la disponibilidad de técnicos especializados. Es decir, que mientras la industria avanza de forma meteórica, la infraestructura técnica y logística todavía se están adaptando.
Atención a las baterías
Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, ya que un estudio de EV Clinic advierte de que la sustitución de la batería de tracción de un coche eléctrico puede suponer un gasto de entre 4.000 y más de 30.000 euros, en función por supuesto de su capacidad y de la marca y el modelo del coche. Se trata de una situación especialmente delicada en el mercado de coches eléctricos de segunda mano ya que, en ocasiones, cambiar la batería fuera de garantía cuesta más que el propio coche.
El informe muestra algunos ejemplos. En primer lugar, la sustitución de la batería de un MG4 en el acabado Luxury tiene un precio de 429,50 euros/kWh, lo que hace un total de 27.488 euros en el que no se incluye la mano de obra. El coche tiene un precio de partida de 32.980 euros, así que queda claro que se trata de un precio disparatado. Otro ejemplo es el del BMW i4 eDrive40, en el que la reparación saldría por unos 32.000 euros. En este caso, el coche nuevo cuesta más de 65.000 euros y, por tanto, la reparación costaría en torno a un 50% del valor del vehículo.
Otros casos más extremos son los de los modelos Dacia Spring y Peugeot E-208. En el primero de ellos, la reparación de la batería saldría por 9.600 euros, mientras que en el Peugeot, el trámite saldría por más de 17.300 euros. Centrándonos en el Spring, que tiene un precio ligeramente superior a 18.000 euros, esta reparación no tendría ningún sentido.
No obstante, hay otros modelos en los que la sustitución de la batería es más barata. Por ejemplo, en la versión de acceso del Tesla Model 3, que cuenta con una batería de 57 kWh, la sustitución costaría unos 8.400 euros, más o menos la mitad de lo que costaría en el Spring. Por otro lado, en el Polestar 2, habría que asumir un gasto de 13.500 euros. No es ninguna minucia, pero el coste es bastante menos elevado de lo que costaría sustituir la batería del BMW i4.
Coches eléctricos vs coches de combustión
De forma general, en coches de gasolina o diésel, las reparaciones son más caras, pero también más rápidas. No en vano, el tiempo medio en taller de los coches de combustión es un 34% menor que en los coches eléctricos.
Sin embargo, en el caso de los coches de marca Tesla, esta diferencia se reduce al 23%, gracias a que cuentan con una red de servicio propia y muy optimizada para todos sus modelos.
Otro dato curioso es que los coches eléctricos entran más al taller durante su primer año, siendo un 85% de los casos, una cifra mucho más alta que en los modelos de combustión. Sin embargo, hay que señalar que estas visitas al taller no significan que se averíen más, sino que se acude con más frecuencia para ajustes de software, revisiones o intervenciones técnicas.
La importancia de contar con una red de talleres adaptada
Con el número de vehículos eléctricos en circulación en crecimiento, el reto no reside en el coste, sino en la capacidad del sistema para asumir el volumen de trabajo que se requiere. Con la electrificación, se necesitan talleres con personal formado, stock de piezas actualizado y herramientas específicas.
Algunos fabricantes como Renault y Stellantis ya trabajan en ello y han lanzado programas internos de formación de técnicos en movilidad eléctrica. Sin embargo, muchos talleres independientes se enfrentan a barreras en términos económicos y formativos, lo que hace más difícil la adaptación a esta nueva demanda.
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Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Cuento con más de 7 años de experiencia en el ámbito de los coches eléctricos. Con gran interés por la movilidad sostenible y la tecnología, me especializo en el ánalisis de tendencias y novedades en el sector, particulamente en los desarrollos procedentes de China, un mercado clave para el futuro de la automoción.














