En el siguiente post vamos a tratar de explicar cuál es la diferencia entre un vehículo eléctrico, un híbrido, y un híbrido enchufable. Es necesario saber cuál es el que se adapta más a nuestras necesidades porque de ello dependerá la rentabilidad de nuestra compra y nuestra satisfacción.

El vehículo eléctrico

Se trata de un vehículo propulsado exclusivamente por uno o más motores eléctricos y basa toda su potencia y autonomía en la energía que le pueda aportar una batería recargable. Esta batería está compuesta por lo general de iones de litio aunque se avanza en el desarrollo de nuevas baterías con nuevos compuestos como el grafeno.

En la categoría de vehículo eléctrico, también podemos encontrar el vehículo eléctrico de células de combustible (FCEV – Fuel Cell Electric Vehicle) que no se alimenta de una batería recargable sino que lo hace de una pila de combustible de hidrógeno. Estos vehículos llevan un depósito de hidrógeno en lugar de uno de gasolina y sólo pueden repostar en estaciones de servicio dedicadas a tal fin. En España apenas hay dos o tres instalaciones.

Como última posibilidad, también podemos encontrar vehículos eléctricos de Rango Extendido. Es un vehículo eléctrico que utiliza exclusivamente energía eléctrica de sus baterías,  pero que también pueden recargarse a través un generador eléctrico que es alimentado por un pequeño motor de combustión. Como ejemplo, el modelo eléctrico de BMW i3 cuenta con una versión REX que nos permite aumentar la autonomía al doble (240km).

El vehículo híbrido

El vehículo híbrido es un vehículo propulsado por una combinación de motores de combustión y eléctrico. En este caso, el motor eléctrico funciona en dos modos: A bajas revoluciones, es decir, cuando el vehículo está realizando maniobras de aparcamiento o en el inicio de la arrancada. En marcha, como aportación al motor de combustión principal. Su batería no es recargable externamente sino que lo hace a través del alternador del coche.

El vehículo híbrido enchufable

Se trata de un vehículo híbrido que puede ser propulsado por el motor de combustión o por el motor eléctrico a voluntad, o por ambos al mismo tiempo. En el caso del modo eléctrico, estos vehículos suelen tener una autonomía de unos 50km en trayectos urbanos. Su batería  puede ser recargada a través de una fuente de energía eléctrica exterior o a través del motor de combustión.

Disponer del modo eléctrico es muy útil en situaciones en las que hay restricciones al tráfico por contaminación. Además goza de las ventajas de tasa “0” de aparcamiento de un vehículo eléctrico 100%.

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