- La movilidad sin emisiones está representada actualmente por los coches eléctricos y los coches de hidrógeno. ¿Cuál es la mejor alternativa?
- Ambos presentan ventajas en materia de precio de la recarga, autonomía y comodidad de conducción.
- Coches de hidrógeno en España ¿cuál me debería comprar y por qué?
La movilidad sin emisiones se ha explorado desde diversos enfoques desde hace décadas. Actualmente, las principales alternativas son los coches eléctricos a batería y los coches de hidrógeno. Por un lado, los eléctricos son la opción más consolidada, mientras que los coches de hidrógeno buscan hacerse hueco con dos grandes ventajas: mayor autonomía y una recarga rápida igual que con combustible convencional. Ahora, un estudio ha analizado cuál de las dos opciones es la mejor alternativa.
Se trata del informe «El camino hacia la sostenibilidad: comparativa entre vehículos eléctricos y de hidrógeno», elaborado por David Wefers Bettink, Commerce Integration Manager en Ayvens. En el documento, se detallan todas las ventajas que aporta cada tipo de vehículo. Vamos a ver todas ellas.
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¿Cómo funcionan los coches eléctricos y los coches de hidrógeno?
Los coches eléctricos deben su funcionamiento a una batería, frecuentemente de iones de litio, que se recarga una vez se conecta a la red. Gracias a esta batería, se almacena la energía que hace falta para alimentar el motor eléctrico, encargado de mover las ruedas.
La diferencia fundamental frente a los coches de hidrógeno, que también utilizan un motor eléctrico, es la forma de obtener la electricidad. En vez de almacenarla en una batería, el vehículo cuenta con hidrógeno comprimido en un depósito o varios depósitos de alta presión. Este hidrógeno entra en la pila de combustible y, como resultado de su reacción con el oxígeno, produce la electricidad necesaria para alimentar el motor.
Ventajas de los coches eléctricos
La principal ventaja de los coches eléctricos es su eficiencia energética, ya que cuentan con un menor gasto por kilómetro recorrido respecto a los coches de combustión tradicionales. Por supuesto, otra de sus grandes bazas es que no emiten gases contaminantes, contribuyendo a mejorar la calidad del aire en entornos urbanos.
También son novedosos porque son silenciosos, ofrecen una respuesta inmediata al pisar el acelerador y su mantenimiento es más económico, ya que cuentan con menos piezas. A todo ello hay que sumar que pueden recargarse en casa y que disponen de incentivos fiscales como el Moves III, acceso a zonas de bajas emisiones y aparcamiento gratuito en muchas ciudades.
Ventajas de los coches de hidrógeno
Por su parte, los coches de hidrógeno se presentan como una gran alternativa gracias a la rapidez de repostaje, que lleva unos minutos al igual que con cualquier coches de combustión. Otra de sus ventajas es su amplia autonomía, que suele superar los 500 kilómetros y que les habilita para viajes de largas distancias.
Respecto a la sostenibilidad, al funcionar gracias a una pila de combustible, solo emiten vapor de agua. De igual manera, mantienen las prestaciones de los eléctricos como la suavidad en la conducción, aceleración instantánea y silencio a la hora de conducirlos.
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¿Cuál de los dos tipos de coche es el ganador?
Según arroja el informe de Ayvens, en el análisis de relación entre precio y eficiencia, el coche eléctrico registra un menor coste de repostaje que el coche de hidrógeno. Pese a que lleva más tiempo recargar un coche eléctrico que uno de hidrógeno, esta diferencia ya se está reduciendo y, actualmente, la prima que se paga por el repostaje de hidrógeno es casi el doble por kilómetro recorrido frente a un eléctrico.
En la misma línea, el informe apunta que en el apartado de eficiencia global, los eléctricos presentan una pérdida de energía de entre el 10 y el 30%, mientras que los de hidrógeno se sitúan entre el 65 y el 75%. Por ello, aunque el hidrógeno tenga un coste bajo, la recarga del coche eléctrico es más económica.
Por otra parte, se hace hincapié en uno de los principales retos del coche de hidrógeno: la red de repostaje. A día de hoy, en Europa existen 245 estaciones de repostaje de hidrógeno frente a una red pública de recarga de eléctricos que ya supera las 500.000 estaciones. Mientras que la UE ya ha establecido la construcción de, al menos, una estación de repostaje de hidrógeno cada 200 km en la Red Transeuropea de Transporte, se fija también la obligación, a partir de 2025, de instalar puntos de recarga rápida de coches eléctricos con una potencia mínima de 150 kW cada 60 kilómetros.
Por último, en lo referente a sostenibilidad, se determina que el 99,6% de todo el hidrógeno procede de métodos contaminantes, mientras que los eléctricos obtienen el 40% de toda la energía que precisan de fuentes renovables.
En definitiva, por su eficiencia flobal, su variedad de ofertas y modelos, un menor coste de recarga y su amplia red de recarga, los coches eléctricos resultan los ganadores.
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Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Cuento con más de 7 años de experiencia en el ámbito de los coches eléctricos. Con gran interés por la movilidad sostenible y la tecnología, me especializo en el ánalisis de tendencias y novedades en el sector, particulamente en los desarrollos procedentes de China, un mercado clave para el futuro de la automoción.














