- Crean un coche eléctrico modular que puede reparar el propio usuario: Se trata de un proyecto universitario que cuestiona el modelo actual.
- La tecnología modular del coche eléctrico permite cambiar componentes dañados usando herramientas básicas y una app.
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El sector del transporte personal está viviendo un giro drástico gracias a las ideas que surgen de los centros de estudio. Un grupo de jóvenes investigadores en los Países Bajos ha desarrollado un vehículo que rompe con la dependencia total de los servicios técnicos oficiales. Se trata del coche eléctrico modular ARIA, una propuesta que busca devolver la autonomía a los conductores, permitiendo que cualquier avería leve o mantenimiento se gestione desde el propio garaje de casa.
Este proyecto, nacido en la universidad, busca la eficiencia en el consumo y una vida útil mucho más extensa para el producto. Al evitar que un fallo en un componente pequeño obligue a desechar todo el sistema, este transporte se posiciona como una alternativa real para quienes buscan ahorro y sostenibilidad. A continuación, analizamos cómo este diseño por piezas podría transformar nuestra relación con los vehículos eléctricos.
Un coche eléctrico modular pensado para el usuario
ARIA es el décimo vehículo experimental creado por estudiantes de la Eindhoven University of Technology bajo el paraguas del equipo TU/ecomotive. Su nombre responde al acrónimo de Anyone Repairs It Anywhere (Cualquiera lo repara en cualquier lugar), toda una declaración directa de intenciones.
Según explican desde el proyecto, la idea es mostrar a la industria y a las administraciones que fabricar un coche eléctrico sencillo, accesible y fácil de mantener no es una utopía. El planteamiento se aleja de los modelos eléctricos actuales, donde una avería puede convertir el coche en un problema económico difícil de asumir.
«El objetivo del equipo es crear un concepto de coche sostenible e inspirar a la industria con un nuevo coche cada año», explica a Novaceno Sarp Gurel, responsable de marketing del proyecto. «Hacer el coche completamente legal para circular añadiría un año adicional al proceso, reduciendo drásticamente el impacto y la innovación que nos gustaría lograr en todos los frentes». ARIA no está pensado para una producción inmediata. Se trata de un prototipo que lo que busca es abrir un debate y poner sobre la mesa soluciones prácticas.
Sistema de piezas intercambiables del coche eléctrico modular ARIA
La clave del coche eléctrico modular ARIA está en su arquitectura. Baterías, electrónica y paneles exteriores funcionan como módulos independientes. Si algo deja de funcionar, no hay que desmontar medio vehículo. El propio conductor puede identificar el fallo gracias a una aplicación de diagnóstico conectada al salpicadero. El sistema indica qué módulo falla y cómo sustituirlo usando las herramientas incluidas en el coche.
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Las baterías son el ejemplo más claro. Se trata de seis unidades independientes, conectadas de forma segura y accesible. «Están conectadas por un solo cable y es seguro para el consumidor manipularlas», explica Gurel. Cambiar una batería implica abrir un pestillo lateral, desconectar y retirar el módulo en segundos. En lugar de un gran bloque pesado, ARIA reparte la capacidad energética en piezas manejables. En conjunto, ofrecen 12,96 kWh, suficientes para una autonomía estimada de 220 kilómetros según el ciclo WLTP. La velocidad máxima se sitúa en 90 km/h, pensada para un uso urbano y periurbano.
La electrónica también sigue este planteamiento. Todas las cajas eléctricas se agrupan en la parte frontal y utilizan placas estandarizadas. Si una falla, puede sustituirse por otra sin necesidad de componentes específicos. Los paneles exteriores se fijan mediante un sistema de liberación rápida con cierre único. El objetivo es facilitar el acceso y evitar robos cuando el coche está estacionado.
Seguridad, límites y el debate del derecho a reparar
Uno de los puntos clave es la seguridad. El equipo asegura que el chasis soporta cargas elevadas y que las baterías quedan protegidas por su carcasa. Los paneles no se mueven gracias al sistema de anclaje. Aun así, ARIA sigue siendo un prototipo. «Aunque el coche es seguro para conducir y las implementaciones cruciales que hicimos son seguras, las características de seguridad como airbags y cinturones de seguridad no están implementadas en el coche», admite Gurel.
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Las pruebas en pista se realizarán junto a RDW, la Autoridad Neerlandesa de Vehículos, para comprobar el comportamiento del sistema modular en condiciones reales. Más allá del coche en sí, ARIA se sitúa en línea con el movimiento europeo por el “Derecho a Reparar”. Esta corriente defiende productos más duraderos, reparables y con acceso a repuestos, frente a la obsolescencia acelerada.
«El derecho a reparar trata de devolver el control al usuario. Eso es exactamente lo que estamos haciendo nosotros también», afirma Taco Olmer, director del equipo. Las normas europeas actuales se centran sobre todo en electrodomésticos y electrónica, dejando fuera a los turismos eléctricos. Otros proyectos han explorado caminos similares, como el XBUS alemán o el Kia PV5, aunque con enfoques más comerciales o destinados a flotas. Por su parte, coche eléctrico modular ARIA apunta directamente al conductor particular y a su capacidad para mantener su propio vehículo.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














