Vehículo eléctrico de Ferdinand Porsche
Porsche fue un gran ingeniero. Sus avances quedaron durante un tiempo aparcados, pero medio siglo después de su P1, la propia NASA los utilizó.

Automobile Barcelona muestra la historia de la movilidad eléctrica, híbrida y la invención del 4×4. Y lo hace demostrando que la idea no ha cambiado tanto desde su origen.

Fue Ferdinand Porsche, el ingeniero y fundador de la marca Premium, quien utilizó motores eléctricos en las ruedas de su vehículo eléctrico P1 en 1898. No lo diseñó para Porsche, que no fundaría hasta 1931, sino para la firma Jacob Lohner. En septiembre de 1899, Porsche entró en la carrera de Berlín con el P1, donde ganó la medalla de oro. Cruzó la línea de meta 18 minutos antes de que lo hiciera el siguiente auto.

El propulsor del vehículo tenía una potencia de 3 CV  (2,2 kW). Podía llegar a 5 hp durante cortos períodos de tiempo (3,7 kW). Alcanzaba una velocidad máxima de 35 km/h (22 mph). Y lo más curioso es que tenía una autonomía de unas 49 millas (79 km).

Poco después, Porsche también creó el primer híbrido añadiendo dos motores de combustión en la parte central del coche. Estos producían energía para las baterías, que absorbían picos de consumo y producción. Podían guardar la electricidad, pero por poco tiempo. De ellas se alimentaban los motores eléctricos que llevaban las ruedas, con tracción 4×4.

Los orígenes

No obstante, la idea del coche eléctrico es anterior. Fue en 1839 cuando el escocés Robert Anderson inventó el primer vehículo eléctrico. Con posterioridad hubo otras invenciones bien documentadas, como el ciclomotor del austriaco Frank Kravogl (Exposición Mundial de Paris, 1867) o el triciclo de Gustave Pierre Trouvé (1881). Este vehículo era un triciclo Stanley equipado con un motor eléctrico Siemens. Llevaba un acumulador de energía de invención propia. Es considerado como el primer vehículo eléctrico de la historia del automóvil.

En España también hubo intentos tempranos. Hay quien sitúa el carruaje La Quadra (1899), del valenciano Emilio de La Quadra Albiol, como el precedente.

Ese mismo año llegó el Jamais Contente, primero en superar la barrera de los 100 km/h. Obra del ingeniero belga Constant Jenatzy, este vehículo-torpedo estaba propulsado por dos motores eléctricos de unos 50 KW (67 CV). Llevaba los motores en las ruedas traseras y acumuladores/baterías Fulmen.

El Salón de Barcelona se hace eco de todas estas estas historias, pero también del Lunar Roving Vehicle (LRV001). Fue el primer vehículo que circuló por la luna y que transportó el Apolo 15 en 1971. Una reproducción del mismo estuvo en el Salón de Barcelona en 1977.

EL LRV recuperó sistemas que Porsche había utilizado más de medio siglo antes para sus VE.
EL LRV recuperó sistemas que Porsche había utilizado más de medio siglo antes para sus VE.

El mundo parecía haber olvidado los avances propuestos por Porsche, pero no la NASA. El LRV era un vehículo eléctrico, impulsado por cuatro rotores, uno en cada rueda. Seguía los principios del VE de Lonher–Porsche. Boeing y Delco Electronics, una subsidiaria de General Motors, lo fabricaron. Los astronautas Scott e Irwin fueron los primeros en usar un vehículo en la superficie lunar.

La movilidad eléctrica en el Automobile Barcelona

La organización del Salón de Barcelona ha explicado en una nota que hoy la movilidad eléctrica parece una prioridad. Y han pasado 50 años de aquel hito lunar. Mientras, el mundo ha vivido la crisis de petróleo y asiste con preocupación a un fuerte cambio climático.

La respuesta, una movilidad más sostenible, que tiene ya décadas de estudio y desarrollo. También la sostenibilidad ha ido incorporándose a las políticas de los diferentes países, gracias a la preocupación medioambiental. El reto es llegar ahora a la incorporación de vehículos eléctricos al parque automovilístico. Pero el análisis del Salón va más allá. Así, entra en temas de futuro importantes, como los retos tecnológicos que exige esa incorporación.

Los retos tecnológicos a los que se enfrenta el vehículo eléctrico para su expansión son importantes, de cara a la movilidad sostenible.
Los retos tecnológicos a los que se enfrenta el vehículo eléctrico para su expansión son importantes. Foto: SEAT Mii_recarga.

Por ello, hacen referencia al informe 2018 sobre el impacto ambiental del coche eléctrico emitido por la Agencia Europea de Medio Ambiente. En el mismo, se admite la variabilidad de la huella ecológica del VE. La misma depende de la naturaleza de las materias primas y de la obtención de la energía eléctrica.

Igualmente importante son las opciones de reciclado, en particular de las baterías como elemento más contaminante.

Nuestra respuesta a esos retos demostrará si estamos interesados en preservar el planeta y si queremos realmente hacer sostenible nuestra movilidad.

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