Un colegio de secundaria y bachillerato de Madrid ha transformado un Seat 600 de gasolina en un coche eléctrico. Lo más complicado: conseguir las piezas y unir la caja de cambios con el motor

“El 600 era perfecto porque al pesar poco se necesita menos batería y un motor más pequeño”, afirma Manuel Amor, profesor del colegio San Patricio de Madrid y responsable del proyecto.

Este docente propuso a 12 de sus alumnos de Tecnología Industrial un reto: convertir un vehículo de combustión en un coche eléctrico. Debían hacerlo todo de manera artesanal, pieza a pieza, costara el tiempo que costase.

Con el equipo formado, empezaron los trabajos.

El Seat 600 es un coche mítico donde los haya. El arranque de su producción se remonta a 1957; terminó en 1973; entre tanto, se han matriculado de él un total de 794.406 unidades.

Lo más difícil: conseguir las piezas

Los responsables del proyecto cuentan que conseguir las piezas y conectar la caja de cambios al motor han sido los dos grandes obstáculos de su proyecto.

Los alumnos le han dado su toque de modernidad al colocar una pantalla táctil y luces de control automático.“Ha sido muy interesante ver cómo los estudiantes se imaginan el coche del futuro y cómo lo convierten en una realidad”comenta el profesor.

Para salvar el problema de abastecimiento de piezas, los alumnos las ha ido creando desde cero. “Gracias a la reutilización, la reparación y el reciclaje de piezas y materiales, el proyecto es un ejemplo de economía circular”, asegura Manuel Amor.

A punto de tirar la toalla

Lo peor llegó en el último momento. Cuando estaba a punto de entregar el coche, empezó a salir humo. “Pensábamos que estaba todo perdido”, recuerda el docente.

 

Tras revisar las conexiones, descubrieron que el fallo estaba en un fusible que se había quemado.

150 horas de trabajo y 10 piezas nuevas después, el Seat 600 eléctrico estaba terminado.

 

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