- Stellantis recuperará versiones de gasóleo en modelos que previamente se habían orientado casi exclusivamente a la electrificación
- La compañía ha rebajado considerablemente sus ambiciones en materia de vehículos eléctricos de cara al futuro
- Así es la patente filtrada de Stellantis que promete coches híbridos enchufables más potentes y eficientes
El Grupo automotriz Stellantis, que integra las marcas Peugeot, Citroën, Jeep, Fiat, Opel… y así hasta catorce, seguirá produciendo vehículos con motores diésel en su cartera de productos y, en algunos modelos incluso ampliará su oferta de sistemas de propulsión. Esta decisión, comunicada en un contexto de mercado volátil, no supone un abandono de sus ambiciones de sostenibilidad, sino una adaptación a una realidad donde la demanda de coches eléctricos no ha crecido al ritmo proyectado inicialmente.
En respuesta a la «continua demanda de los clientes», según especifica Stellantis, la compañía ha decidido continuar la producción de motores diésel en modelos como el DS7, Alfa Romeo Tonale, Giulia y Stelvio, y reintroducirlo en modelos como el Peugeot 308, el Opel Astra y el DS N°4.
El renacimiento del diésel y la estrategia multienergía
La multinacional dirigida Antonio Filosa ha optado por una estrategia multienergía. Esta flexibilidad permite a marcas como Peugeot, Citroën, Opel y DS recuperar versiones de gasóleo en modelos que previamente se habían orientado casi exclusivamente a la electrificación. De esta forma, reintroducirá esta versión en las furgonetas compactas Citroën Berlingo, Fiat Professional Qubo L, Opel Combo y Peugeot Rifter.
«Stellantis está plenamente comprometida con la electrificación, con cerca de 30 nuevos productos lanzados en Europa entre 2025 y 2026, la gran mayoría con opciones de vehículos eléctricos e híbridos. Al mismo tiempo, se centra plenamente en ofrecer libertad de elección a sus clientes», ha reportado el grupo franco-italiano en un comunicado.
Las cuentas del Grupo Stellantis se resienten
Stellantis ha revelado recientemente 22.200 millones de euros en cargos en el segundo semestre de 2025, lo que afectó seriamente a la cotización de sus acciones que se vieron abocadas a su nivel más bajo desde la creación del grupo en 2021.
Sobre el total, la compañía estimó unos 5.800 millones de euros en pagos en efectivo proyectados durante los próximos cuatro años, relacionados tanto con productos cancelados como con otros modelos eléctricos en curso cuyos volúmenes ahora se espera que sean considerablemente inferiores a las proyecciones anteriores.
Por otro lado, unos 2.100 millones de euros de la cifra total corresponden a la reestructuración de la cadena de suministro de vehículos eléctricos, incluido un total de aproximadamente 700 millones de euros en pagos en efectivo que se espera realizar en los próximos cuatro años, relacionados con medidas de racionalización de la capacidad de fabricación de baterías.
«El reajuste que anunciamos forma parte del proceso decisivo que iniciamos en 2025 para volver a centrarnos en nuestros clientes y sus preferencias. Los cargos anunciados hoy reflejan en gran medida el coste de sobreestimar el ritmo de la transición energética, lo que nos distanció de las necesidades, los recursos y los deseos reales de muchos compradores de automóviles», explicó la semana pasada el consejero delegado de Stellantis, Antonio Filosa.
La demanda eléctrica no cumple las expectativas previstas por Stellantis
Stellantis se ha topado de bruces con la cruda realidad. Su anterior CEO, Carlos Tavares, lo apostó todo a la electrificación, a pesar de ser muy crítico con los postulados de Bruselas, y la estrategia se ha caído por su propio peso. En el mes de marzo de 2022, Tavares presentó el ambicioso plan “Dare Forward 2030”, que situaba al vehículo 100% eléctrico como el pilar clave de su hoja de ruta. Tras la marcha del portugués, el coche eléctrico parece que ha dejado de ser el eje central de Stellantis.
La compañía ha rebajado considerablemente sus ambiciones en materia de vehículos eléctricos de cara al futuro, si bien afirma que se mantiene comprometida con la electrificación, pero eso sí, a un ritmo más lento. El grupo automotriz pronosticaba llegar al 100% de sus ventas europeas y el 50% de sus ventas en Estados Unidos para 2030, pero la demanda en ambos mercados no ha cumplido, ni de lejos, con las expectativas.
La decisión de Stellantis llega en un momento en el que Estados Unidos ha derogado las normas federales que limitaban las emisiones de gases de efecto invernadero de los vehículos y ha eliminado la base legal que permitía regularlas, y tras el anunció de la Comisión Europea de la flexibilización de sus objetivos sobre los motores de combustión.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.
















