- Repostar un coche de combustión podría convertirse en uno de los gastos más duros para los conductores si el petróleo sigue disparándose.
- Repostar con gasolina podría resultar más del doble de caro que recargar la batería en un coche eléctrico en pleno repunte del crudo.
- ¿Híbrido enchufable o eléctrico? El coche que realmente sale a cuenta tras el último subidón de precios de la gasolina
La tensión energética vinculada a la crisis de Irán amenaza con trasladarse otra vez a los surtidores de gasolina. Cuando el petróleo sube con fuerza, los conductores de coches de combustión suelen ser los primeros en notarlo. El impacto, según varios cálculos recientes, puede ser muy superior al que sufrirían quienes utilizan vehículos eléctricos.
Un análisis de Transport & Environment, la principal organización no gubernamental europea dedicada a promover el transporte sostenible y la descarbonización del transporte para 2050, describe un panorama muy concreto. Si el barril supera la barrera de los 100 dólares, circular con gasolina sería mucho más caro que hacerlo con electricidad. La diferencia entre ambos modelos de coche se ampliaría con rapidez.
Repostar un coche de combustión: cuánto subiría el gasto con el petróleo caro
El informe plantea una simulación basada en un turismo medio de gasolina. En ese supuesto, recorrer 100 kilómetros exigiría gastar unos 14,20 euros en combustible. Esa cifra sería 3,80 euros mayor que si no existiese tensión en el mercado del crudo por el conflicto de Oriente Medio.
En el caso de un coche eléctrico, el cálculo es muy distinto. Cargar energía para recorrer la misma distancia rondaría 6,50 euros por cada 100 kilómetros, apenas 0,70 euros más si la situación se recrudece.
La distancia entre ambas tecnologías sería evidente. Con el petróleo caro, repostar un coche eléctrico costaría más del doble que recargar batería. Según el estudio, esta diferencia explica por qué la electrificación del transporte reduce el impacto directo de las crisis energéticas sobre los conductores.
Repostar un coche de combustión también golpea a empresas y flotas
El documento de Transport & Environment también analiza el efecto en los vehículos de empresa. Y, una vez mas, las cifras reflejan una presión mayor sobre los coches de gasolina que sobre los eléctricos.
Para cada automóvil con motor de combustión, el gasto mensual adicional podría alcanzar 89 euros. En cambio, un vehículo eléctrico de empresa asumiría sólo 16 euros extra al mes en la mismo situación, con el petróleo más caro.
Transport & Environment señala además el papel que tienen estas flotas en el mercado de segunda mano. Muchos coches usados proceden precisamente de compañías y alquileres. Por eso, un aumento del número de eléctricos corporativos terminaría ampliando la oferta de modelos eléctricos de ocasión. Según sus estimaciones, medidas más exigentes en este terreno podrían añadir 3,6 millones de coches eléctricos usados al mercado en 2035.
Crisis del petróleo y dependencia energética en Europa
El informe sitúa estos datos en el debate político que atraviesa actualmente la Unión Europea sobre el automóvil. Los responsables de Medio Ambiente de cada país estudian posibles ajustes en los límites de emisiones de CO₂ fijados para 2030 y 2035. Transport & Environment advierte que suavizar esos objetivos mantendría durante más tiempo la dependencia europea del petróleo. La factura ya es considerable: en 2025, las compras de crudo destinadas a automóviles alcanzaron la cifra de 67.000 millones de euros.
Ese volumen equivale a 1.000 millones de barriles de petróleo. Frente a esa cantidad, los 8 millones de coches eléctricos que ya circulan por Europa habrían evitado el consumo de 46 millones de barriles el pasado año, con un ahorro estimado de 2.900 millones de euros.
Los coches eléctricos ya se venden más rápido que los de gasolina en el mercado de ocasión
La organización también calcula el posible efecto durante la próxima década. Si las normas europeas sobre el automóvil se mantienen estrictas, la factura del petróleo entre 2026 y 2035 podría reducirse en 45.000 millones de euros respecto a un escenario más permisivo con el petróleo. En resumen, el aumento del precio del petróleo tendría un impacto muy desigual. Los conductores de gasolina notarían el golpe en cada visita al surtidor, mientras que los vehículos eléctricos soportarían una subida mucho menor en el coste de la recarga.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.















