- El Reino Unido planea un nuevo modelo fiscal para los coches eléctricos basado en el kilometraje, con el objetivo de cubrir el vacío presupuestario dejado por la caída del consumo de gasolina.
- Los coches eléctricos podrían tener que afrontar un aumento de costes anuales en 2028 si se aprueba el sistema de cobro por milla que estudia el Ejecutivo del partido laborista.
- El 84% de los españoles desconoce los programas de incentivos a la compra de coches eléctricos
El Reino Unido está a punto de modificar de manera significativa la forma en que se grava la circulación de los vehículos. Las autoridades financieras del país valoran introducir un sistema de cobro por kilómetro recorrido destinado a los vehículos eléctricos. La idea central es muy sencilla: con menos ventas de gasolina y diésel, los ingresos fiscales por combustible se han desplomado, dejando un vacío que el Tesoro busca llenar.
Según los datos filtrados a la prensa británica, el plan establecería una tasa de 3 peniques (0,0346 euros) por milla (1,609 kilómetros), lo que supone un incremento medio de unas 240 libras (272,72 euros) al año para los propietarios de vehículos eléctricos que conduzcan alrededor de 8.000 millas anuales (12.874 kilómetros al año). Aunque se trata de una cantidad inferior a los aproximadamente 600 libras que abonan los conductores de coches de combustión, el nuevo gravamen marca un cambio notable en la estrategia fiscal del país.
La medida forma parte del debate interno del Gobierno laborista, liderado por Rachel Reeves, ministra de Hacienda. Según fuentes cercanas al Ejecutivo, el objetivo es mantener el equilibrio financiero sin frenar la transición hacia una movilidad más limpia. Sin embargo, la propuesta ha generado inquietud entre los conductores y la industria automovilística, que temen un golpe al crecimiento del sector eléctrico.
Conductores de Reino Unido: entre la decepción y la incertidumbre
El anuncio no oficial ha provocado un aluvión de reacciones. Muchos propietarios de vehículos eléctricos en Reino Unido se sienten confundidos: después de años de incentivos y exenciones, ahora podrían tener que enfrentarse a nuevas tasas que reducirían las ventajas económicas del cambio de tecnología. El impuesto por kilometraje se sumaría al Impuesto sobre Vehículos (VED), del que los eléctricos quedaron exentos hasta este año y que actualmente ronda las 195 libras anuales.
Si ambas medidas coinciden en el tiempo, un conductor promedio podría acabar pagando 435 libras más en 2028 que en 2024. La cifra puede parecer moderada, pero el impacto simbólico es mayor: la electricidad, que se presentaba como la alternativa más económica, empieza a dejar de serlo.
A pesar de las críticas, el Gobierno británico recuerda que los nuevos compradores siguen teniendo acceso a subvenciones de hasta 3.750 libras para adquirir coches eléctricos nuevos. Este incentivo busca mantener la demanda y compensar parcialmente las nuevas cargas fiscales. Sin embargo, los expertos advierten que la percepción pública podría volverse más negativa si el gravamen por kilómetro se materializa sin un sistema transparente y justo de control del kilometraje.
Debate abierto en Reino Unido: sostenibilidad fiscal vs. movilidad verde
La cuestión de fondo ya no es sólo económica. El Reino Unido se enfrenta a un dilema: cómo financiar el mantenimiento de sus carreteras sin frenar el cambio hacia los vehículos de emisiones cero (ZEV). Con el aumento del parque de coches eléctricos, los ingresos por combustible se han desplomado en varios miles de millones, generando lo que el Tesoro denomina un “agujero estructural” en las cuentas públicas.
Una de las alternativas sobre la mesa consiste en que los propios conductores declaren su kilometraje estimado para el año siguiente. En caso de desviarse, podrían recibir una devolución o pagar una diferencia. No obstante, el método plantea dudas sobre su fiabilidad y sobre la posibilidad de fraudes. Por eso, algunos analistas proponen que el sistema incluya una verificación automática mediante los contadores digitales de los vehículos, aunque esto abriría otro debate: la privacidad de los datos.
La Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Motor (SMMT) considera que el momento elegido es inadecuado. Según el organismo, la medida podría “disuadir a los consumidores” y afectar los planes de inversión en un sector que el Reino Unido necesita para mantener su competitividad internacional. Mientras que otros países europeos ofrecen incentivos más generosos, la introducción de un impuesto adicional podría ralentizar los avances hacia los objetivos de emisiones cero.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














