- Los fabricantes de coches chinos podrán fabricar coches eléctricos en Canadá
- El primer ministro de Ontario, Doug Ford, ha criticado el acuerdo, alegando que perjudicará la economía local
- Los coches eléctricos chinos pequeños invaden Europa a precios que sorprenden
Estamos asistiendo, la inmensa mayoría de nosotros como meros espectadores, al nacimiento de un nuevo orden mundial. Las superpotencias toman posiciones y buscan alianzas mientras los ciudadanos nos enteramos de una octava parte de la mitad de los movimientos geopolíticos que se llevan a cabo, mientras dilucidamos si una noticia es verdadera o falsa, en la repugnante era de la desinformación. La hipocresía de muchos es la mejor arma de unos pocos, y al final la pasta es la pasta y, precisamente la pasta, el dinero, es lo que está detrás de muchos de esos movimientos que se llevan a cabo, en la sombra la gran mayoría, con luz y taquígrafos un puñado de ellos.
Uno de estos últimos ha sido presentado recientemente. Canadá y China anunciaron el 16 de enero en Beijing un importante cambio arancelario y, que puede resultar de gran calado para la economía del país norteamericano, para bien y para mal, dependiendo de los sectores. Básicamente, y por lo que a nosotros nos interesa, Canadá ha abierto la puerta de par en par a los coches chinos, con una drástica reducción de los aranceles de importación, y a los fabricantes de coches de la República Popular para que puedan fabricar coches eléctricos en su territorio.
Bueno para el campo, malo para la industria automotriz local
Lo primero que hay que destacar es que Canadá había seguido los pasos de Estados Unidos y había implementado unos aranceles del 100% a la importación de vehículos chinos, con el fin de proteger su industria automotriz y un mercado, copado, como es lógico por las grandes marcas americanas (Ford o General Motors), aunque también japonesas (Toyota y Honda, especialmente). Eso ocurrió a finales de 2024, con Justin Trudeau como primer ministro, ahora, con Mark Carney como primer ministro, esos aranceles han pasado a ser de tan solo el 6,1%.
Mark Carney, reconoció que, a cambio de esta importante rebaja arancelaria, los aranceles impuestos por China sobre la colza canadiense descenderán del 84% al 15% a partir del 1 de marzo. Además, otros productos como la harina de colza, los guisantes, la langosta y el cangrejo dejarán de estar sujetos a gravámenes antidiscriminatorios, decisión que, según indica la administración canadiense, se prevé que incremente las exportaciones hasta en 2.582 millones de euros.
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Sin duda, una magnífica noticia para el campo canadiense, pero desde el sector automotriz local no se considera tan positiva la rebaja del 100% al 6,1% del arancel a los coches chinos. Así, el primer ministro de Ontario (epicentro por excelencia de la industria automotriz canadiense), Doug Ford, ha criticado el acuerdo, alegando que perjudicará la economía local. “Al reducir los aranceles a los vehículos eléctricos chinos, este acuerdo desequilibrado corre el riesgo de cerrar la puerta a los fabricantes de automóviles canadienses al mercado estadounidense, nuestro mayor destino de exportación, lo que dañaría nuestra economía y provocaría pérdidas de empleos”, aseguró, según CP24.
Por su parte, Lana Payne, presidenta nacional de Unifor (el sindicato nacional más grande de Canadá, que representa a trabajadores de la industria automotriz), ha declarado que «darle un punto de apoyo a los vehículos eléctricos chinos baratos, respaldados por enormes subsidios estatales y sobreproducción, pone en riesgo los empleos del sector automotriz canadiense, a la vez que fomenta las violaciones laborales y las prácticas comerciales desleales».
El gobierno canadiense considera el acuerdo muy positivo
El gobierno canadiense considera que el acuerdo fomentará la colaboración entre los fabricantes de automóviles chinos y las empresas locales de manera gradual. «Esta es una oportunidad para Ontario. Es una oportunidad para los trabajadores de Ontario, una oportunidad para Canadá, realizada de forma controlada y con un inicio modesto», declaró Carney, al que parece que no le han llegado las noticias de lo que está ocurriendo en Europa, donde los fabricantes están construyendo fábricas con trabajadores traídos de China para evitar compartir información de sus procesos productivos.
Cualquier fabricante de automóviles chino que pretenda construir vehículos eléctricos en Canadá tendrá que cumplir con los estándares laborales del país, dijo Carney, y reiteró que quiere que Canadá siga siendo competitivo en el mercado automotriz en el futuro.
Por este acuerdo, se establecerá un límite inicial para las importaciones a 49.000 vehículos chinos al año, y la mitad de ellos deberán tener un precio inicial inferior a 35.000 dólares canadienses (aproximadamente 25 000 dólares estadounidenses).
Por otro lado, según una nueva encuesta de KPMG Canadá, realizada el pasado mes de noviembre, el 72 por ciento de los canadienses considera importante que su vehículo sea ensamblado o construido en Canadá. Los canadienses piden al gobierno que priorice la fabricación nacional, la seguridad laboral y la resiliencia a largo plazo y posicione a Canadá como líder en la producción de vehículos eléctricos y baterías.
En Europa continúa la polémica con los fabricantes de coches chinos
La intención del gobierno chino es dominar la industria automotriz mundial gracias a su liderazgo en la movilidad eléctrica, para lo que lleva preparándose muchos más años de lo que pensamos. Con subvenciones multimillonarias a los fabricantes, una marcada laxitud en el control de las condiciones laborales de los trabajadores en los centros productivos y la presión económica que ejerce sobre países de todo el mundo por su inmensa capacidad de compra, el gobierno chino está poniendo contra las cuerdas a los fabricantes de coches del resto del mundo.
“Actualmente hay fabricantes en Europa que montan coches chinos con componentes chinos y personal chino: esto ocurre en España y en Hungría. Esto no está bien”. Las palabras son de Stéphane Séjourné Vicepresidente de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión Europea, en una entrevista publicada por el diario italiano La Stampa.
Estos días, Josep María Recasens, presidente de Renault España, aseguraba que «no podemos permitir que China venga a Europa a hacer cuatro chapas con ruedas sin valor añadido», exigiendo que la UE obligue a las compañías chinas a asociarse con las europeas con el fin de que exista una transferencia de conocimientos. Eso mismo fue lo que China exigió a Europa cuando sus fabricantes negociaron para producir en territorio chino.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.
















