- Una startup estadounidense propone instalar cargadores ultrarrápidos con baterías integradas en gasolineras del país.
- Su sistema Turbo Charge permitiría cargas rápidas reduciendo drásticamente los costes de instalación de cada punto de recarga.
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Históricamente, el acceso a infraestructura de recarga es una de las barreras más importantes a la adopción del vehículo eléctrico. Es una situación que va mejorando con el tiempo y, en el caso de Estados Unidos, ya se dispone de casi 17.000 cargadores rápidos con corriente continua.
El caso del país es curioso, ya existe mucha dispersión en el número de habitantes por estado. Por ejemplo, existen amplias zonas en las que prácticamente no hay infraestructura de carga, como Kansas, Nebraska, Dakota del Sur y Dakota del Norte. En otros estados con baja densidad de población como MOntana, Wyoming, Idaho y Nevada, las regiones fuera de las grandes ciudades también carecen de infraestructura de carga.
Sin embargo, una startup estadounidense ha presentado una idea para solucionar este problema con la instalación de cargadores para vehículos eléctricos en las más de 150.000 gasolineras que hay en el país de las barras y las estrellas. Se trata del Turbo Charge de ElectricFish, desvelado en el CES de Las Vegas y que busca eliminar los elevados costes y la complejidad de la instalación de cargadores ultrarrápidos. En concreto, según apunta la compañía, la instalación de cargadores rápidos convencionales requiere de actualizaciones de servicios públicos que pueden costar hasta 150.000 dólares por puerto, con un proceso que se puede demorar entre 12 y 18 meses.
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Qué hace diferente a este cargador eléctrico pionero
Además de un gran problema, el coste suele ser realmente prohibitivo para muchas estaciones de servicio. Aquí es donde entra en juego la idea de ElectricFish, cuyo cargador incluye una batería LFP de 400 kWh y dos puertos de carga de 400 kW.
La integración de la batería en el cargador permite que esta realice la mayor parte del trabajo durante la recarga del vehículo. A través de conexión con la red eléctrica, la batería se va recargando lentamente, con la red eléctrica utilizando entre una décima parte y un tercio del consumo típico de un cargador rápido de corriente continua convencional.
Con todo ello, las unidades del Turbo Charge pueden instalarse en un plazo de 4 a 6 semanas, reduciendo ampliamente el plazo convencional de 12 a 18 meses. De igual manera, la batería permite también que el cargador demande energía cuando los precios son bajos y la vuelva a vertir cuando la demanda es alta.
El impacto real en gasolineras y conductores de eléctricos
Los cargadores están diseñados para usarse en gasolineras, con sesiones de recarga de 8 a 10 minutos. Con estas paradas rápidas, los eléctricos que admitan la potencia de recarga de 400 kW podrían sumar hasta 290 kilómetros de autonomía, aunque la cifra exacta varía en función del modelo.
Para el funcionamiento de su modelo, ElectricFish trata de mantener precios bajos mediante un modelo de reparto de ingresos. La compañía explica, mientras que los propiestarios de gasolineras proporcionan espacio y conexión eléctrica, ellos se encargan del hardware y la instalación. Posteriormente, ambos se reparten los ingresos por las recargas. ElectricFish asegura que este modelo elimina la barrera de capital inicial que ha frenado a la mayoría de gasolineras independientes de tener puntos de carga.
Por el momento, queda por ver si la idea llega a buen puerto, pero ya cuenta con el apoyo de ZER01NE Ventures, una compañía propiedad de Hyundai.
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Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Cuento con más de 7 años de experiencia en el ámbito de los coches eléctricos. Con gran interés por la movilidad sostenible y la tecnología, me especializo en el ánalisis de tendencias y novedades en el sector, particulamente en los desarrollos procedentes de China, un mercado clave para el futuro de la automoción.














