- El director de la DGT reitera que el problema en las grandes urbes es el espacio, no solo las emisiones, y que el centro no puede llenarse de coches, ni siquiera eléctricos.
- A partir de 2026, todas las ciudades de más de 50.000 habitantes deben contar con zonas de bajas emisiones plenamente operativas, lo que acelerará las restricciones al tráfico.
- Navarro reafirma la obligatoriedad de la baliza V16 conectada y recuerda que no llevarla puede suponer una multa de 80 euros, pese al llamado “periodo informativo”.
Con la buena resaca todavía de un 2025 que ha supuesto un auténtico récord para el mercado del vehículo con enchufe, donde los modelos eléctricos puros han rozado el 10% de cuota general (algo impensable hace incluso un par de años), el foco sigue estando puesto en las grandes ciudades.
Como sabes, desde este año, todas las ciudades de España que tengan más de 50.000 habitantes, deberá contar con una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que estén, ojo, plenamente operativas. Ello provocará que solo los modelos con etiqueta ECO y, claro está, con la CERO, serán los únicos que podrán acceder. Sin embargo, esta situación no acaba de ser del agrado del que es el máximo mandatario de la Dirección General de Tráfico (DGT), Pere Navarro.
Qué opina Pere Navarro
Porque el director del Ejecutivo de tráfico dejó ayer muy claro en el desayuno informativo sobre Innovación Urbana organizado por Europa Press, que el futuro del centro de las ciudades españolas pasa por reducir al mínimo el coche privado y apostar por el transporte público y los servicios de movilidad compartida.
Restricciones que no focalizó exclusivamente en los motores de combustión, sino también en los eléctricos. “Estamos todo el día con emisiones sí emisiones no, tal y cual. Al centro de la ciudad no vas con eléctrico ni con diésel ni con gasolina: vas a ir con transporte público y, si tienes prisa, en taxi, Uber o Cabify. No nos equivoquemos”, fue lo que aseguró el propio Navarro.
Unas palabras que llegan en pleno despliegue de las zonas de bajas emisiones y en un contexto normativo que aprieta tanto a los conductores como a los fabricantes de vehículos. Pero ojo, porque esta sentencia no es aislada, sino que confirma la hoja de ruta que lleva tiempo repitiendo en distintos foros y que apunta a un escenario de fuerte reducción del coche privado en las grandes urbes.
Un problema de espacio, más que de emisiones
Navarro ha insistido en que el debate no puede limitarse a las emisiones, por muy relevante que sea la reducción de CO₂ y contaminantes en las ciudades. Para el máximo responsable de la DGT, el verdadero cuello de botella es el espacio: las calles del centro no pueden absorber una masa creciente de vehículos, aunque todos fueran de cero emisiones en el tubo de escape. De ahí que cuestione la idea de que el coche eléctrico deba tener vía libre y ventajas permanentes en las zonas centrales.
En su intervención, recordó que el coche eléctrico ha entrado en el debate de las zonas de bajas emisiones casi como una “excepción permanente”, con acceso y, en muchos casos, beneficios de aparcamiento o bonificaciones. Sin embargo, advirtió de que llenar de coches eléctricos los cascos históricos solo trasladaría el problema de congestión y ocupación del espacio, sin resolver cuestiones clave como el ruido, la seguridad vial o la calidad del espacio público. Por eso, su mensaje es claro: el modelo a seguir es el de centros urbanos reservados, prioritariamente, al transporte público, los peatones, la bicicleta y la movilidad compartida.
La visión de la DGT conecta, además, con los objetivos de la Unión Europea de poner fin al registro de vehículos con motor de combustión a partir de 2035, aunque esa fecha pueda revisarse o matizarse. Navarro recordó este hito como referencia de hacia dónde se dirige la política de movilidad y automoción en Europa, aunque subrayando que la transformación de las ciudades va incluso más allá de la motorización de los vehículos.
Baliza V16: obligatoria y con multa
En el mismo acto, Pere Navarro aprovechó para aclarar la situación de la baliza V16 conectada, que desde el 1 de enero de 2026 es obligatoria como dispositivo de preseñalización de emergencias en carretera. Aunque el ministro del Interior habló de un “periodo informativo” sin sanciones mientras los conductores se adaptan, el director de la DGT precisó que, si un vehículo se detiene por avería o incidente y no coloca la baliza, la denuncia se tramitará igualmente.
No disponer de una V16 homologada o no utilizarla en caso de incidencia se considera una “infracción leve sancionada con 80 euros”, la misma cuantía que antes se aplicaba por no llevar los triángulos. Navarro subrayó que se ha dado un margen amplio para adaptarse, dado que la medida afecta a cerca de 30 millones de vehículos en España, y que el objetivo último es mejorar la seguridad vial y evitar atropellos, no recaudar a través de multas.
Qué significa para la movilidad eléctrica
Para la movilidad eléctrica, las palabras de Pere Navarro son un recordatorio de que el coche de cero emisiones no es un salvoconducto ilimitado para circular por el centro de las ciudades. En el corto y medio plazo, los eléctricos seguirán contando con ventajas claras frente a los modelos de combustión en accesos y restricciones, pero la tendencia regulatoria apunta a un cambio de paradigma más profundo: menos coches, y más ciudad para las personas y el transporte colectivo.
Para el sector, esto implica adaptar el discurso: ya no basta con defender el vehículo eléctrico como solución a las emisiones, sino integrarlo en un ecosistema de movilidad donde el protagonismo se reparte con el transporte público y los servicios compartidos. Y para el conductor, eléctrico o no, el mensaje es igualmente nítido: planificar los desplazamientos pensando que el centro urbano será, cada vez más, territorio de autobuses, metro, tranvía, taxi y VTC, y menos espacio para el coche particular.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















Presidente de la Dirección General antitráfico. Puedo entender motivaciones y razones pero el despotismo ilustrado fue sustituido por la democracia. Debería tener en cuenta lo que piensa la ciudadanía.