- La movilidad sostenible está en auge: los jóvenes apuestan por la bicicleta, los patinetes eléctricos y el transporte público.
- El carsharing y los coches eléctricos marcan las nuevas tendencias de futuro en las ciudades españolas.
- Los jóvenes que compran coche piensan en el precio y la seguridad pero, ¿y en el medio ambiente?
El comportamiento de los jóvenes españoles frente a la movilidad ya no se mide solamente en términos de velocidad o comodidad. Los datos más recientes apuntan a un giro profundo en sus preferencias. Frente al modelo clásico basado en el coche de combustión, crecen las opciones que combinan sostenibilidad, ahorro y nuevas formas de desplazamiento.
El informe más actual del Observatorio Cetelem, bajo el título “Los jóvenes y la movilidad urbana sostenible”, confirma que la generación de entre 18 y 24 años no sólo habla del cambio, también empieza a incorporarlo en su rutina diaria. Las bicicletas, los patinetes eléctricos, los coches de bajas emisiones y los servicios compartidos forman parte de un ecosistema que ya no es marginal, sino una tendencia consolidada.
Bici y patinetes eléctricos son los referentes
El dato que más llama la atención es que un 64% de los jóvenes se ha planteado dejar un vehículo privado de combustión para moverse en bicicleta o en patinete eléctrico. Esta cifra supera con claridad al conjunto de la población española, lo que confirma que entre los más jóvenes la movilidad verde ya no es una opción anecdótica.
A esta inclinación se suman otras preferencias. El transporte público sigue siendo un pilar fuerte: un 61% asegura que estaría dispuesto a incorporarlo en su día a día. La bicicleta convence al 49% y el patinete eléctrico al 32%. En los tres casos, el interés juvenil es mucho mayor que la media nacional, lo que evidencia una diferencia generacional clara en la forma de moverse por la ciudad.
Otro aspecto relevante es la percepción sobre la evolución de las urbes. Un 61% considera que en los últimos dos años su ciudad ha mejorado en movilidad sostenible. Lo señalan especialmente por el aumento de carriles bici y la facilidad para acceder a alternativas de transporte ligero. En otras palabras: la infraestructura acompaña y facilita este viraje hacia nuevas formas de moverse.
Además, un 53% cree que en un futuro inmediato crecerá el uso de bicicletas y patinetes para evitar aglomeraciones en el transporte colectivo. Esto enlaza con la idea de los espacios urbanos más dinámicos, donde la flexibilidad de estos vehículos juega un papel esencial.
Coches eléctricos o híbridos también triunfan
Aunque la bicicleta y los patinetes eléctricos sean protagonistas, el coche no ha desaparecido del horizonte juvenil. La diferencia está en el tipo de coche. El 66% de los jóvenes conductores confía en el futuro de los vehículos eléctricos, mientras que un 65% asegura que su próximo coche llevará etiqueta ECO o Cero Emisiones.
El distintivo medioambiental se ha convertido en un factor decisivo: para un 74% condiciona su día a día y para un 61% sería suficiente motivo para cambiar de coche. Este dato muestra cómo la normativa y las etiquetas oficiales influyen en las decisiones de compra de una generación cada vez más consciente del impacto ambiental.
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Además, un 54% estaría interesado en instalar un cargador eléctrico en casa, aunque las barreras son evidentes: el coste de la instalación y la falta de garaje propio siguen siendo los principales obstáculos. Sin embargo, el interés es mucho mayor que en el conjunto de la población, lo que indica una predisposición a integrar el coche eléctrico en su vida cotidiana si las condiciones lo permiten.
Eso sí, los jóvenes son críticos. Un 61% opina que las instituciones no hacen lo suficiente para impulsar los coches eléctricos. La falta de ayudas y de infraestructuras de carga públicas se percibe como una asignatura pendiente que ralentiza la transición hacia un parque automovilístico más limpio.
En qué lugar queda el carsharing
Más allá del coche propio, el carsharing se consolida como una alternativa práctica y económica. El 41% de los jóvenes ha utilizado este servicio en el último año, una cifra muy superior al total de la población. Además, un 45% estaría dispuesto a prescindir del coche en propiedad y reemplazarlo por estos servicios compartidos.
El argumento económico es decisivo. Para un 57% de los jóvenes, el carsharing resulta más barato que tener un vehículo propio. Y no se trata sólo del ahorro. Ese mismo porcentaje lo ve como una solución de futuro que favorece al medio ambiente. En comparación, sólo un 42% de la media nacional comparte esta visión.
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El carsharing representa un modelo distinto de consumo, pero también es un modo de entender la movilidad como un servicio y no como un bien de propiedad. Esa mentalidad encaja con una generación que prioriza la flexibilidad y el acceso frente a la posesión.
En este escenario, la combinación de transporte público, bicicletas y coches y patinetes eléctricos con los servicios compartidos dibuja un mapa urbano más variado y menos dependiente del coche privado. Los datos confirman que el cambio ya está en marcha y que los jóvenes están al frente de este proceso.
Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














