- El SUV eléctrico Aion V de GAC se ensamblará en la misma planta que los Xpeng G6 y G9
- Magna Steyr es el primer fabricante de vehículos por contrato del mundo
- GAC llega a Europa con dos eléctricos ¿será España su próximo destino?
¡Cómo ha cambiado la vida! Hemos pasado de ver cómo los fabricantes europeos instalaban fábricas en China para abaratar costes y acceder más fácilmente al mayor mercado automovilístico del mundo, a ver cómo son los chinos los que buscan instalar fábricas o asociarse a ellas en Europa para expandirse y vender sus productos a precios más que competitivos, en un desembarco de proporciones impensables y consecuencias difíciles de calcular. La última en anunciarlo es GAC, que fabricará el SUV eléctrico Aion V en la planta de Magna en Austria.
En un mundo globalizado nos tenemos que acostumbrar a este tipo de movimientos, pero, mientras que el Gobierno chino protege especialmente a sus grupos empresariales, en Europa la industria automotriz se siente vilipendiada y, no solo desprotegida, sino a veces incluso castigada por las autoridades de la Unión Europea.
Hagamos un poco de historia
Hace años las marcas europeas de automóviles vieron en China un filón para incrementar sus beneficios. Ante el aperturismo de la sociedad china y el aumento exponencial de la clase media de aquel país, se dieron cuenta de que aquel mercado demandaba coches a un nivel nunca antes visto y que ellas tenían la tecnología puntera para suministrarlos, pero sus costes de producción eran muy altos para la capacidad de los bolsillos de los chinos. La mejor solución era instalar sus fábricas en la República Popular, fabricar mucho más barato y suministrar sus vehículos, no solo a los chinos, sino también al resto del mundo desde China.
El problema es que se encontraron con una pequeña traba del gobierno del gigante asiático. Solo les permitía cumplir su propósito si se aliaban con un fabricante chino y compartían su tecnología. No les pareció mal a los grandes del sector de Europa, y de otras zonas del mundo que les siguieron, y así comenzaron a fabricar coches con mucho menos costo y aumentaron sus beneficios. Pudieron vender a un precio alcanzable por la clase media y alta china y en Europa, al precio normal, ganaban más dinero.
De hecho, son varios los modelos europeos que se producen en fábricas chinas, tales como el BMW iX3, el Cupra Tavascan, el Volvo XC40 o el Volkswagen ID.4.
Sin embargo, no se dieron cuenta (o no le dieron demasiada importancia), de que lo que realmente estaban haciendo era instruir a los chinos que se empaparon de toda la tecnología europea, e incluso copiaron varios modelos, lo que conllevó denuncias y juicios por copyright. Cuando se vieron capacitadas, las marcas chinas se lanzaron a fabricar sus propios modelos con unos precios imbatibles.
China tiene un plan
El gobierno comunista de la República, que no da puntada sin hilo, lanzó en 2017 un ‘Plan de desarrollo de automóviles a mediano y largo plazo’, cuyo objetivo era hacer del país asiático una potencia automotriz «fuerte» en diez años. Este ambicioso plan destacaba especialmente el desarrollo de vehículos eléctricos y autónomos, como la gran oportunidad para que China dominase estas tecnologías emergentes. Parece que el plan les ha salido perfecto.
Además, ante la traba que suponen los aranceles impuestos por la UE a los coches fabricados en China, los grupos automotrices de aquel país han reaccionado con una estratagema para saltarse esas tasas y que sus vehículos sigan siendo bastante más baratos que los europeos: ensamblar en territorio europeo las piezas fabricadas en China. De esta forma matan dos pájaros de un tiro. Por un lado sortean los aranceles porque no exportan vehículos, sino piezas sueltas y por otro lado mantienen el control de la tecnología y las patentes, porque no dejan que las partes más sensibles de los vehículos se fabriquen en Europa.
GAC (Guangzhou Automobile Group) se unirá a la creciente lista de fabricantes de automóviles chinos que se están estableciendo en el Viejo Continente para eludir pagar la tasa suplementaria de los aranceles de importación. Para conseguir su objetivo, GAC ha elegido un socio consolidado y se ha aliado con el líder mundial en fabricación de vehículos por contrato: Magna Steyr, para gestionar la producción.
Magna Steyr es el primer fabricante de vehículos por contrato del mundo que produce una amplia gama de tecnologías de propulsión en una sola planta: desde propulsores convencionales hasta híbridos enchufables y vehículos totalmente eléctricos, a veces incluso en la misma línea de producción. En septiembre, sus instalaciones en la localidad de Graz comenzaron a ensamblar los SUV G6 y G9 de Xpeng para Europa. Aunque parezca increíble, los vehículos se fabrican en China, se desmontan parcialmente, se envían esas piezas a Austria y allí se vuelven a ensamblar. Una treta que la UE consiente sin decir ni pío.
GAC Aion V, un SUV de gama media
GAC quiere vender 50.000 unidades de vehículos eléctricos en Europa en el año 2027 y pretende que el Aion V sea fundamental en esa estrategia. Se trata de un SUV de gama media de 4,60 metros de largo, 1,85 de ancho y 1,66 de alto. Presenta una distancia entre ejes de 2,77 metros. Este modelo estará disponible inicialmente en Europa con una batería de 75,3 kWh que ofrece una autonomía superior a los 500 kilómetros según el WLTP.
GAC afirma que la carga rápida consigue pasar del 10% al 80% en solo 24 minutos y que la aceleración de 0 a 100 km/h se consigue en 7.9 segundos, gracias a un motor que desarrolla una potencia de de 165 kW, que garantiza una conducción ágil y potente.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.
















