- Las baterías de azufre aspiran a reducir el precio de los coches eléctricos y ofrecer una autonomía superior a la de las tecnologías actuales.
- Los cátodos de azufre nanoencapsulado abren nuevas vías para fabricar baterías con mayor capacidad energética y menos costes industriales.
- El futuro de los coches eléctricos está en el intercambio de baterías, una operación de sólo 3 minutos, y Geely ya está apostando por ello
La industria del coche eléctrico anda buscando alternativas a las baterías de iones de litio que dominan el mercado. Los fabricantes necesitan soluciones que permitan recorrer más kilómetros por carga sin encarecer el vehículo. Entre las tecnologías investigadas figuran las baterías de litio-azufre. Su potencial energético y el coste de los materiales han despertado el interés de empresas especializadas y fabricantes de automóviles. Sin embargo, todavía deben superar algunos obstáculos técnicos antes de llegar a una producción comercial a gran escala.
El interés industrial también depende de la posibilidad de utilizar las instalaciones actuales. Una tecnología que requiera menos cambios en las fábricas podría reducir las inversiones necesarias para iniciar su producción. Por ahora, esta ventaja constituye una posibilidad que debe confirmarse mediante pruebas.
Las baterías de azufre buscan superar a las químicas actuales
Las baterías LFP y NMC mantienen una posición destacada en el mercado de los coches eléctricos, pero las marcas continúan buscando materiales que permitan almacenar más energía y reducir los costes. El azufre es una de las alternativas estudiadas por su potencial para alcanzar una elevada densidad energética.

Esta característica podría permitir almacenar más energía en una batería de tamaño o peso determinados y, con ello, ampliar la autonomía del vehículo. Y aunque las baterías de azufre prometen almacenar más energía y aumentar la autonomía del coche eléctrico, todavía deben demostrar que pueden mantener esas prestaciones durante su vida útil.
El precio también constituye un factor determinante. Las baterías representan uno de los componentes más costosos de un coche eléctrico, por lo que abaratar su fabricación ayudaría a reducir el precio final. No obstante, las ventajas económicas y energéticas del litio-azufre deberán comprobarse con resultados experimentales y condiciones de producción reales.
El principal reto de las baterías de litio-azufre: su durabilidad
Esta tecnología presenta algunas dificultades relacionadas con la estabilidad de los materiales y la pérdida de capacidad durante los procesos repetidos de carga y descarga. La formación de polisulfuros figura entre los problemas que han limitado hasta ahora la comercialización de estas baterías. Superar estas barreras resulta necesario para que el azufre pueda competir con las baterías utilizadas actualmente. No basta con conseguir una elevada capacidad energética inicial: las células deben conservar sus prestaciones durante un número suficiente de ciclos y ofrecer un funcionamiento adecuado en las condiciones de uso de un automóvil.

La velocidad de recarga y la vida útil también forman parte de las prestaciones que deben evaluarse. Sin datos concretos sobre autonomía, tiempos de carga, degradación y costes por unidad fabricada, todavía no es posible determinar qué ventaja real ofrecerán estas baterías frente a las disponibles en el mercado.
También está la cuestión de fabricar baterías de azufre sin tener que renovar las fábricas. Una de las posibilidades que estudia la industria es incorporar nuevos materiales a las líneas de producción existentes. La construcción de fábricas de baterías requiere inversiones elevadas, por lo que aprovechar los equipos disponibles podría facilitar la transición hacia una nueva química. Sin embargo, esa compatibilidad industrial todavía debe acreditarse y no implica que la fabricación a gran escala esté garantizada.
Nissan, Oxford y Gelion ya investigan baterías de azufre de estado sólido
Nissan, la Universidad de Oxford y Gelion participan en el proyecto CoRe-SoLiS, financiado parcialmente por el Gobierno británico. El presupuesto previsto asciende a 3,4 millones de libras, unos 3,9 millones de euros, de los que 2,4 millones proceden de fondos públicos. Esta iniciativa estudia la integración de cátodos NES en baterías de litio-azufre de estado sólido.

La investigación pretende conseguir células con una elevada densidad energética, una buena capacidad de carga y una mayor durabilidad. Nissan participa mediante su Centro Técnico Nissan Europa (NTCE). Este proyecto servirá para comprobar si el azufre nanoencapsulado permite reducir los problemas técnicos que han frenado esta tecnología y si puede utilizarse en futuras baterías para vehículos eléctricos.
Por el momento, no se han comunicado cifras verificadas sobre autonomía, vida útil o costes de fabricación, ni existe un calendario anunciado para la producción comercial. Pero los futuros resultados servirán para orientar las futuras investigaciones sobre fabricación y comercialización. La llegada de estas baterías al mercado dependerá de que demuestren que tienen unas prestaciones competitivas, fiabilidad y un precio adecuado.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














