- Esta nueva batería para coche eléctrico representa un importante salto en la capacidad real de las celdas.
- El nuevo ánodo para las baterías de los coches eléctricos se prepara para realizar pruebas a gran escala y comenzar los procesos industriales.
- Esto es lo que un nuevo estudio adelanta sobre el futuro próximo de las baterías de coches eléctricos
Durante años, el sector del coche eléctrico ha buscado una forma de hacer que cada celda de batería rinda más sin aumentar pesos ni volúmenes. Y la respuesta no estaba tan lejos: un tipo distinto de ánodo hecho con silicio que deja atrás las láminas rígidas y abre una vía que antes parecía cerrada. Este prometedor proyecto llega desde Alemania y ya está pasando a la fase de ensayos prácticos.
El proyecto llamado FACILE, se lleva a cabo en el Centro de Investigación de Energía Solar e Hidrógeno de Baden-Württember, y cuenta con la participación de ZSW, ISC Konstanz, Phoenix NonWoven y centrotherm. Su funcionamiento se basa en lograr un ánodo más resistente y con mucha más capacidad, diseñado dentro de una cadena europea. Y no ha sido tarea fácil, porque el silicio siempre ha sido tentador, pero difícil de controlar cuando aumenta su volumen al cargarse.
El grafito, que es lo habitual en los ánodos actuales, lleva años marcando los límites en la densidad energética. El silicio, con más capacidad para almacenar carga, parecía la solución lógica, pero su comportamiento interno lo hacía poco práctico. Ahora FACILE ha dado la vuelta al problema con un planteamiento estructural totalmente distinto.
Batería con silicio en movimiento sin romper la celda
Las baterías convencionales siguen usando grafito porque es estable, aunque su capacidad específica sea reducida. El silicio, en cambio, puede almacenar mucha más carga en el mismo peso. Su gran inconveniente aparece al cargarse, ya que se expande de forma notable y termina fracturando el ánodo si se usa en estructuras rígidas.
El equipo alemán del proyecto FACILE ha renunciado a frenar esa expansión. En su lugar, han recurrido a fibras conductoras no tejidas que funcionan como una red elástica. El silicio queda distribuido entre estas fibras, lo que permite absorber los cambios de volumen sin que el conjunto se deteriore.
Esta arquitectura pretende alcanzar capacidades cercanas a los 1.000 mAh por gramo, una cifra que supone aumentar la densidad energética alrededor del 250% respecto a un ánodo típico de grafito. Esto podría modificar por completo la relación entre peso y autonomía en un coche eléctrico.
Batería a prueba: primeras celdas y ajustes de fabricación
Tras las pruebas iniciales, el equipo ya está ensamblando pequeñas celdas para medir la estabilidad, los ciclos y la resistencia a la fatiga mecánica. Esta fase será la que determine si el ánodo puede mantener su comportamiento tras cientos de cargas, uno de los puntos más delicados en los experimentos con silicio.
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De forma paralela, las líneas piloto del proyecto reproducen procesos parecidos a los de una fábrica real. Así pueden ajustar tratamientos, mezclas y espesores sin que eso exija un salto brusco cuando llegue el momento de producir celdas mayores.
La meta a corto plazo es montar unas celdas de gran formato, similares a las que se montan en los coches eléctricos. La infraestructura semindustrial disponible permite construir unidades de hasta 100 Ah, lo que abre la puerta a pruebas más exigentes, con demandas cercanas a las de un módulo completo.
Un calendario que apunta a producción europea en poco tiempo
Si los ensayos mantienen el rendimiento observado, el consorcio prevé que podría estar fabricando celdas de verificación en 2026. Este paso previo sirve para analizar el comportamiento en usos reales antes de pasar a producción masiva. La previsión es avanzar hacia la fabricación comercial en 2027, con una capacidad de suministro para los socios del sector.
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Un ánodo flexible con estas características podría ayudar a reducir el peso en los paquetes de batería y ampliar la autonomía considerablemente sin necesidad de aumentar el tamaño del conjunto. También abre una vía para reforzar la producción europea de componentes esenciales, algo cada vez más estratégico en la industria energética y de la automoción.
Este planteamiento se encuentra en línea con la tendencia actual a asegurar cadenas de valor dentro de Europa, evitando dependencias externas y favoreciendo un desarrollo tecnológico propio. El impacto podría ser notable si el rendimiento final se mantiene al mejorar la capacidad de fabricación.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














