- Ferrari ha colaborado con la NASA para estudiar los límites de la aceleración en el cuerpo humano.
- El Ferrari Luce ofrece un par instantáneo tan extremo que ha obligado a rediseñar su entrega.
- El modelo introduce levas para modular el par, una solución inédita en coches eléctricos.
La llegada del primer coche eléctrico de Ferrari no solo ha sido extremadamente comentada (tanto para bien como para mal) sino que marca un punto de inflexión en la historia de la marca italiana. En este sentido y como ha sido habitual en los modelos del ‘Cavallino Rampante’ el nuevo Luce se ha visto obligado a replantear algunos de los principios básicos del rendimiento automovilístico.
Y es el modelo que verá la luz en 2026, ha puesto sobre la mesa un desafío inesperado: la propia capacidad del cuerpo humano para soportar su aceleración. Lejos de ser un simple ejercicio de potencia, este modelo ha llevado a Ferrari a colaborar con expertos de la NASA para comprender cómo afecta la entrega instantánea de par de un vehículo eléctrico al organismo. Una situación inédita que ilustra hasta qué punto la electrificación está cambiando las reglas del juego.
El problema: una aceleración demasiado perfecta
Uno de los grandes atributos del coche eléctrico es también, paradójicamente, uno de sus mayores retos en el segmento de altas prestaciones. A diferencia de los motores de combustión, que entregan la potencia de forma progresiva, los eléctricos ofrecen el par máximo desde el primer instante.
En el caso del Ferrari Luce, esa característica se traduce en una aceleración extremadamente lineal, inmediata y contundente. Según ha reconocido el propio CEO de Ferrari, Benedetto Vigna, esta respuesta puede llegar a ser tan intensa que “perturba el cerebro” en determinadas condiciones.
No se trata solo de cifras (aunque se habla de un 0 a 100 km/h en torno a 2,5 segundos y una velocidad máxima superior a 300 km/h), sino de sensaciones. La ausencia de progresividad, habitual en los motores térmicos, genera una experiencia que puede resultar poco natural para el conductor y los pasajeros.
La solución: ciencia aeroespacial
Ante este escenario, Ferrari ha optado por una vía poco convencional: recurrir a la NASA. El objetivo ha sido estudiar los umbrales de aceleración que el cuerpo humano puede tolerar sin generar incomodidad. Este trabajo conjunto ha permitido identificar que no siempre “más” es mejor. En lugar de buscar la aceleración más brutal posible, el enfoque ha pasado a ser cómo modularla para que resulte emocionante, pero también agradable.
La clave está en encontrar un equilibrio entre prestaciones y percepción. Un concepto que, hasta ahora, apenas había sido relevante en vehículos de carretera, pero que cobra especial importancia en la era eléctrica.
Soluciones inéditas en la marca
El Ferrari Luce no solo introduce avances técnicos, sino también nuevas formas de interacción con el vehículo. Uno de los elementos más llamativos es la incorporación de levas tras el volante que, en lugar de simular cambios de marcha, permiten ajustar la entrega de par.
Este sistema ofrece al conductor la posibilidad de modular la respuesta del coche en tiempo real, algo que en los eléctricos convencionales suele estar limitado a modos de conducción predefinidos. De esta manera, Ferrari busca devolver parte del control y la conexión emocional que muchos aficionados consideran perdida en la transición hacia la electrificación.
Más allá de la aceleración: recuperar la emoción
El reto de Ferrari no es únicamente técnico, sino también emocional. Durante décadas, la marca ha construido su identidad en torno a sensaciones muy concretas: el sonido del motor, la respuesta del acelerador o la interacción mecánica.
Con el Luce, todos esos elementos deben reinterpretarse. La firma italiana está trabajando en múltiples frentes, desde la sonoridad artificial del sistema eléctrico hasta la respuesta dinámica en curvas o frenadas, para garantizar que el coche siga transmitiendo carácter.
Este enfoque responde a una crítica habitual en el mundo del automóvil: la falta de emoción en muchos vehículos eléctricos. Ferrari pretende demostrar que es posible combinar electrificación y pasión sin renunciar a su ADN.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.















