- BYD estaría preparando una segunda generación de su sistema de recarga Flash Charging, con una potencia de carga que podría situarse en 1,5 MW.
- El despliegue plantea retos técnicos de gran magnitud y su desarrollo podría cambiar por completo el paradigma de la industria de la recarga.
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No hace ni un año desde que BYD revolucionara el mundo de la recarga de vehículos eléctricos con su sistema Flash Charging, con una potencia de carga de hasta 1 MW. Pues bien, parece que los chinos quieren ir más allá y, ahora, algunos medios chinos están hablando del posible lanzamiento de una segunda generación mejorada que sube aun más la potencia de recarga. Vamos con lo que se sabe.
El futuro de la carga rápida: 1,3 MW de BYD
La continuación de BYD con su tecnología de recarga está siendo comentada en algunos foros y artículos de medios chinos. Estos hacen referencia a una segunda generación de Flash Charging, con una potencia de carga de hasta 1.500 kW y una corriente de carga de 1.500 amperios, mientras que otros informan de que la potencia se limitaría a 1.369 kW. En cualquiera de los casos, esto representaría un aumento respecto a los 1.00 kW que BYD anunció para su primera generación en marzo de 2025.
Además del aumento de la potencia de carga, BYD ha puesto el foco también sobre el sistema de almacenamiento, del que se dice que es el doble de grande que en la primera generación para permitir los ciclos de carga cortos a alta potencia sin sobrecargar la red. Cabe destacar también que el concepto de BYD implica la utilización de dos cables de carga de forma simultánea para conseguir la alta potencia de carga. Así, la nueva generación de Flash Charger tiene un sistema de carga dual en forma de T, acoplando dos cables de carga refrigerados por líquido.
Al igual que con la primera generación, el nuevo sistema sería compatible con modelos de BYD como el Han L y Tang L. La primera generación de BYD se introdujo junto a estos dos modelos una vez se actualizaron con la Super e-Platform, que soporta estas capacidades de carga con dos puertos y un sistema de refrigeración especial de la batería.
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¿Cómo cambiará el cargador de 1,3 MW la industria?
La instalación de un cargador de estas características será con toda probabilidad un desafío técnico tanto para BYD como para la red eléctrica. En primer lugar, la unidad principal cuenta con dos dispositivos de almaenamiento de energía que aumentan la superficie requerida para su instalación. Por ello, si se apuesta por instalaciones con elevado número de dispositivos, el espacio requerido será significativamente mayor que en una estación de recarga convencional. Para contextualizar, la unidad principal y los dos dispositivos de almacenamiento ocupan el espacio de una plaza de aparcamiento para un vehículo.
Otro de los retos que enfrentará BYD es el elevado coste de este tipo de instalaciones. Pese a que no se conocen las cifras, el coste es una de las principales razones por las que esta tecnología no se ha desplegado a gran velocidad.
En definitiva, si BYD logra desarrollar un sistema de recarga con 1,3 MW de potencia, el impacto sería de gran magnitud en la industria global de los vehículos eléctricos. No solo se conseguirían unos tiempos de recarga prácticamente iguales a los del repostaje tradicional, sino que fabricantes, compañía eléctricas y operadores de recarga se verían obligados inevitablemente a adaptarse a exigencias técnicas distintas a las que hoy se requieren.
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Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid. Cuento con más de 7 años de experiencia en el ámbito de los coches eléctricos. Con gran interés por la movilidad sostenible y la tecnología, me especializo en el ánalisis de tendencias y novedades en el sector, particulamente en los desarrollos procedentes de China, un mercado clave para el futuro de la automoción.














