Ofrecido por EV Renting. La movilidad eléctrica ya no es una moda pasajera. El Anuario de la Movilidad Eléctrica de AEDIVE señala que los coches 100% eléctricos vendidos en 2025 casi duplicaron a los diésel. Ya hay más de 850.000 unidades circulando por nuestras carreteras y cerca de 50.000 puntos de recarga públicos disponibles.
Este crecimiento también se nota en el mundo del renting. Según datos de la Asociación Española de Renting de Vehículos, el 36% del parque gestionado por empresas del sector, se corresponde con vehículos electrificados.
Si vas estrenar un coche de renting en 2026 y estás pensando en dar el salto a un eléctrico, hay un aspecto técnico que no debes pasar por alto: la química de la batería. Las dos tecnologías más habituales del mercado son NCM (Niquel, cobalto y manganeso) y LFP (Litio, ferrofosfato). En este artículo veremos en qué se diferencian y te ayudaremos a elegir la opción más adecuada teniendo en cuenta el uso que harás de tu vehículo.
Baterías NCM: potencia y autonomía para largas distancias
Las baterías NCM han sido durante años el estándar en los vehículos eléctricos de gama alta por su gran autonomía.
Su principal virtud es la densidad energética: son capaces de almacenar más energía en menos espacio y con menos peso. Esto hace que sean ideales para empresas con flotas que recorren muchos kilómetros al día o para conductores que piensan hacer muchos viajes interurbanos.
Además, el diseño de las NCM hace que sean ligeramente más eficientes y estables en climas fríos que otras baterías.
Eso sí, suelen degradarse antes que las LFP si se fuerzan cargas completas habitualmente. Para maximizar su vida útil los fabricantes recomiendan mantenerlas entre el 20% y el 80% de su capacidad. Cargarlas al 100% solo es aconsejable antes de iniciar un viaje largo para evitar el estrés químico de las celdas.
Baterías LFP: las más resistentes para un uso intensivo
Las baterías LFP se han vuelto muy populares estos últimos años gracias a modelos superventas como el Tesla Model 3 Standard o la gama de BYD. Su química prescinde del cobalto (lo que las hace más éticas y económicas). Además, son realmente estables y duraderas.
Admiten entre 3.000 y 5.000 ciclos de carga, casi el doble que las NCM. Esto significa que, si tu contrato de renting es largo y vas a conducir a diario tu coche eléctrico, una batería LFP soportará mejor el uso intensivo con los años.
Además, a diferencia de las NCM, las LFP no sufren tanto si se cargan a tope con frecuencia. De hecho, debemos hacer una carga completa semanal para que el sistema de gestión (BMS) se calibre mejor.
¿Y cuáles son sus limitaciones? La principal es que las LFP tienen menor densidad energética y menos autonomía que las NCM. Si tus trayectos habituales superan los cientos de kilómetros diarios sin acceso seguro a recarga, conviene valorar otra opción.
Comparativa técnica. ¿Qué tipo de batería encaja mejor con tus hábitos de conducción?
Si vas a elegir un coche eléctrico de renting, la química de la batería no es un detalle menor. Aquí tienes algunos consejos finales para decidirte entre baterías NCM vs LFP:
- Si te mueves por un entorno urbano o periurbano, con trayectos moderados y puntos de recarga disponibles, las baterías LFP ofrecen menor desgaste con el paso del tiempo.
- Si lo que necesitas es autonomía para viajes largos frecuentes, las NCM se ajustan mejor a esas necesidades.
En ambos casos, un buen asesor de renting puede guiarte para identificar qué coches de la flota llevan cada tipo de batería.
¿Por qué el renting es la mejor forma de acceder a estas tecnologías?
Optar por un coche eléctrico de renting ofrece una serie de ventajas que la compra tradicional no puede igualar:
- No tendrás que preocuparte por la devaluación del vehículo si aparecen tecnologías más punteras. Al finalizar tu contrato, puedes cambiarte a un modelo más nuevo.
- Existen ayudas públicas (por ejemplo, el Plan Auto+) que se aplican directamente como un descuento en el contrato de renting (por periodos superiores a 36 meses). A esto podemos sumarle las deducciones del 15% en el IRPF (si tu coche eléctrico es para uso personal) y del 100% del IVA (si lo usas exclusivamente para trabajar).
- El mantenimiento y el seguro están incluidos en la cuota. Y esto, en un vehículo eléctrico, es más importante de lo que parece. No tendrás que preocuparte por las averías ni costes imprevistos de las reparaciones. Además, contarás con una póliza adaptada a las particularidades de este tipo de vehículos, incluyendo la cobertura de la batería y posibles daños en el sistema de carga.
Una buena batería marca la diferencia en autonomía y rendimiento. Un buen renting marca la diferencia en tranquilidad. Si sumas ambas cosas, lo que obtienes no es solo un coche eléctrico; es una forma más inteligente de conducir.
Publicista por la Universidad Complutense. Director comercial de publicaciones técnicas del sector de la energía durante doce años. Director de Energy News Events, S.L. desde 2012 difundiendo información en Energynews.es, movilidadelectrica.com e hidrogeno-verde.es. Y por supuesto, organizando eventos como VEM, la Feria del Vehículo Eléctrico de Madrid.












