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Renting de coches eléctricos

Hasta hace relativamente poco, el renting era una opción solo disponible para empresas a las que se ofrecía un servicio cerrado de alquiler de un vehículo con unas condiciones más o menos estándar. En la actualidad, ha evolucionado para pasar a ser un servicio de movilidad que ofrece una propuesta cada vez más personalizada y con soluciones abiertas, flexibles y adaptadas a las nuevas necesidades de movilidad de los clientes. Lo que lo convierte en una buena alternativa a la compra y ganar cada vez más adeptos entre pymes y autónomos y también entre los conductores particulares.

El renting es un alquiler a largo plazo en el que el conductor no es propietario del vehículo; la titularidad corresponde en todo momento a la empresa arrendadora que, como tal, es la encargada de abonar los impuestos derivados del uso y disfrute del vehículo, así como el resto de servicios asociados.

Algunos de los valores añadidos del renting, incluidos en el coste, pasan por poder cambiar de vehículo cuando se necesite, con plazos de contratación cada vez más flexibles y pudiendo acceder a vehículos con características acordes a las necesidades de cada negocio en cada momento, reduciendo así la incertidumbre y el compromiso asociados a la compra, por una cuota fija al mes y sin tener necesidad de hacer desembolsos iniciales.

  • El vehículo. La marca, modelo y el segmento determinan, en buena parte, el coste del alquiler. A día de hoy es posible contratar en modalidad de renting todo tipo de automóviles, tanto turismos como comerciales, de cualquier tecnología de propulsión disponible (eléctricos, híbridos enchufables, híbridos convencionales, vehículos de gas GLP y GNC, hidrógeno y de combustión).
  • Los servicios contratados. Un contrato genérico de renting incluye el mantenimiento y reparación en talleres homologados, cobertura de daños del vehículo, sustitución de neumáticos, asistencia en carretera 24h, gestión de ITV y gestión de impuestos.
    Pero a partir de aquí, es posible ampliar estas coberturas incluyendo por ejemplo el vehículo de sustitución, servicio de recogida y entrega, gestión de multas, los servicios telemáticos, la tarjeta de combustible y Vía-T (sistema de tele-peaje).
  • Duración del contrato. Es variable, lo habitual son contratos de 48 a 60 meses, pero pueden ser superiores o inferiores en función de las necesidades que cada uno tenga.
  • Kilometraje. En el contrato de alquiler se refleja el número máximo de kilómetros a recorrer cada año durante la vida del contrato o bien un cómputo total de los mismos.  En caso de que, finalizado el plazo de alquiler, el vehículo haya superado el límite acordado, el cliente tendrá que abonar una cantidad según lo excedido o por el contrario se le podrá realizar un abono si no alcanzase el kilometraje pactado.

En todo caso, las condiciones contratadas dependerán de las cláusulas recogidas en el contrato de renting.

Particulares, autónomos, PYMES, grandes empresas y sector público.

A las ventajas anteriormente mencionadas, las figuras jurídicas con actividad económica suman una serie de ventajas fiscales:

Autónomos:

  • Deducción fiscal del IVA soportado por los vehículos en función de la utilización del vehículo, personal y/o profesional.
  • Deducción fiscal de la cuota de renting en IRPF para actividades económicas en estimación directa.

PYMES y grandes empresas:

  • Deducción fiscal del IVA soportado por los vehículos en función de la utilización del vehículo, personal y/o profesional.
  • Deducción fiscal de la cuota de renting en el Impuesto sobre Sociedades.

Además de las ventajas económicas y fiscales, el renting es una opción muy valorada porque permite cambiar de vehículo de manera frecuente.

Esto, para el conductor, se traduce en la posibilidad de poder tener el automóvil que mejor se adapte a sus necesidades en cada momento en términos de tamaño, tecnología de propulsión, etc. También garantiza la posibilidad de acceder a vehículos nuevos y de menores consumos, que permitan incrementar la eficiencia y sostenibilidad y por tanto supongan una reducción del coste y un menor impacto medioambiental.

Utilizar renting y leasing es un error bastante común cuando, en realidad, se trata de dos fórmulas diferentes:

Duración del contrato:

  • Normalmente, el leasing exige que la relación contractual se prolongue un mínimo de dos años. No hay posibilidad de revocación.
  • En el renting, la duración de los contratos oscila normalmente entre uno y cinco años. Este documento se puede revocar, siempre y cuando el conductor asuma el pago de un porcentaje por las cuotas que todavía debería abonar.

Gastos de uso y disfrute del coche:

  • En el renting todos los gastos derivados del uso y disfrute del coche; seguro, impuestos, averías… corren por cuenta de la empresa que alquila el coche y quedan incluidos en la cuota de arrendamiento que se paga mes a mes y queda reflejada en el contrato.
  • El leasing, sin embargo, se entiende más como una modalidad de financiación ya que, en la mayoría de los casos, el objetivo final es la compra del coche. Por eso, en las cuotas que se reflejan en el contrato (y que se firma en entidad bancaria) quedan excluidos los gastos de mantenimiento, impuestos, seguro…

Al finalizar el contrato:

En el leasing se dan tres posibilidades:

  • Devolver el coche
  • Prolongar el contrato
  • Hacer efectiva la opción de compra.

En el renting hay dos alternativas:

  • Devolver el coche
  • Prolongar el contrato

Si después de finalizar el contrato de renting el cliente quiere comprar el coche, no habría problema, pero sería a partir de una oferta generada aparte por la empresa de renting en ese momento.

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