Uso de la pila de combustible en carretillas elevadoras de IKEA

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Recorrer un almacén con una superficie de más de 10 campos de fútbol para almacenar mercancía y distribuirla en racks requiere de unas buenas carretillas elevadoras. El consumo de combustible, y los altos precios hizo que las grandes empresas las fueran sustituyendo por carretillas eléctricas. 

Sin embargo, el uso de éstas está supeditado a la autonomía de la batería y a su recarga, que en la mayoría de los casos es un inconveniente cuando se trata de empresas que trabajan las 24 horas del día.

La empresa IKEA, uno de los grandes distribuidores de material para el hogar, utiliza en su centro de distribución de Saint Quentin-Fallavier, una veintena de carretillas elevadoras de pila de combustible de hidrógeno. Estas pilas de combustible, que sólo emiten agua como único residuo,  aportan una autonomía de 8 horas, mayor que la de sus hermanas eléctricas, y además tienen una gran ventaja. Pueden ser recargadas en tan sólo 3 minutos frente a las 6 u 8 horas de las eléctricas. Las pilas de combustible aportan mayor flexibilidad y  productividad que las baterías eléctricas, gracias a una mayor autonomía de utilización y  menos tiempo de parada para hacer la recarga.

Air Liquide, líder mundial de gases para la industria, suministrará una estación de distribución de hidrógeno a IKEA que alimentará a las 20 carretillas elevadoras a una presión de 350 bar. Esta instalación demuestra la madurez técnica del hidrógeno para la movilidad eléctrica. Este proyecto es el resultado de los trabajos realizados por los socios del programa Horizon Hydrogène Energie en Francia con el apoyo de OSEO.

Air Liquide investiga en tecnologías innovadoras para limitar las emisiones contaminantes, reducir el consumo energético de la industria, poner en valor los recursos naturales o desarrollar las energías del mañana, como el hidrógeno, los biocarburantes o la energía fotovoltaica.

La utilización del hidrógeno como vector de energía para las plataformas logísticas se ha desarrollado en Estados Unidos y en Canadá, con más de 3.000 carretillas funcionando con hidrógeno hasta ahora. Sólo la conversión del 10% de la flota mundial de carretillas elevadoras representaría un mercado potencial de hidrógeno de 7 millones de euros.