Según la OMS, la contaminación mata a siete millones de personas al año

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Hace unos días se publicó un informe de la OMS que sitúa a la contaminación atmosférica como principal causante de cáncer así como de enfermedades respiratorias y cardiovasculares. En él se concluye que la mala calidad del aire es culpable de la muerte de siete millones de personas al año.

Está claro que el Estado se preocupa por nuestra salud; ningún coche sale ahora al mercado sin airbag, circular sin cinturón de seguridad es sancionado con multa y puntos del carnet y si un niño no va en su sillita reglamentaria por medir menos de 1,35 metros, un juez hasta podría retirarles la custodia a esos padres negligentes. Nos limitan la velocidad, realizan controles de alcoholemia, ITV, etc., y todo esto por “preservar nuestra seguridad”, es decir nuestra salud y la de los demás. ¿Qué bonito verdad? ¿Y qué mundo tan ideal? … Pero ¿quién nos protege de esos gases contaminantes que día tras día expulsan esos mismos coches sobre nosotros? Según la OMS la contaminación mata a siete millones de personas al año y nadie hace prácticamente nada para que esto cambie.

Según María Neira, directora del departamento de la OMS para la salud pública Medio Ambiente y Determinantes Sociales de la Salud, Europa ha hecho grandes progresos retirando de las ciudades las grandes industrias, pero todavía existe el gran problema del tráfico. ¿Por qué nos empeñamos en ponernos una venda en los ojos, cuando se está jugando con nuestra salud? Como ciudadanos, nos echamos las manos a la cabeza al ver a un conductor borracho cogiendo el coche y hasta llamaríamos a la policía para impedírselo. Sin embargo todos los días nos metemos en el centro de una gran ciudad, como Madrid, a respirar veneno, y hacemos como si no pasara nada. La contaminación no nos matará en el acto como un accidente de coche sin cinturón de seguridad o por las imprudencias de un conductor borracho, pero no deja de ser otra causa de muerte, aunque sea más lenta e indirecta.

El informe de la OMS revela que la contaminación es más dañina de lo que se creía, y apunta a un vínculo mucho más estrecho entre la exposición al aire sucio, las enfermedades respiratorias y cardiovasculares, los accidentes cerebro vasculares (ictus) y el cáncer. La agencia de la OMS que investiga el cáncer (IARC), actualizó hace unos meses lo que se conoce como enciclopedia de los cancerígenos y situó la contaminación ambiental en el nivel 1, el más alto de la clasificación, el de las sustancias sobre las que ya no cabe duda científica.

Hace unos años en España se reguló, por ley, la prohibición de fumar en espacios públicos cerrados, para salvaguardar la salud de los ciudadanos, pero ¿qué les impide tomar la decisión de limitar o favorecer otro tipo de vehículos no contaminantes? ¿Qué interés hay en seguir siendo cómplices de algo tan claramente dañino y contaminante? Tampoco hay que dejar pasar los maquillados datos de los medidores de polución situados en ciudades como Madrid o Valencia y que son emplazados en lugares de poco tráfico como parques o jardines. Aún así un total de 8 de las 24 estaciones que miden, en Madrid, los niveles de contaminación, superaron en 2013 los valores límites exigidos por la Unión Europea sobre dióxido de nitrógeno (NO2), mientras que el ozono troposférico (O3), también llamado ozono malo, alcanzó alarmantes cotas en los meses de verano.

contaminación

Pero de lo que no cabe ninguna duda es que la gran barrera sea el pasotismo y la dejadez de nuestros políticos al asumir el problema medioambiental. La antigua responsable de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, que en ese momento era Ana Botella, se refería al tema de la polución como algo sin importancia y se iba por las ramas con declaraciones como esta: “lo que le realmente asfixia a Madrid es el paro y no la contaminación”.

Aunque una parte de la solución está en la concienciación del ciudadano que puede usar más el transporte público, las administraciones tienen mucho que decir. Sin ir más lejos París, hace unos días, sumergida en unos niveles altísimos de contaminación, decidió limitar la circulación de coches en función de la matrícula y ofreció gratis el servicio de transporte público. Para no llegar a estos extremos se pueden tomar medidas preventivas, como favorecer la movilidad eléctrica mediante la reducción de los impuestos en la compra, facilitar su aparcamiento y circulación, sobre todo en el caso de las bicicletas eléctricas, mediante carriles especiales, rebajar el precio del transporte público, mentalizar a la población, informar sobre los riesgos etc.…

Antes cuando se hablaba sobre Medio Ambiente nos referíamos a él como algo que no iba con nosotros, pero ya no se trata solamente de proteger a los árboles o a los ríos sino de nuestra propia salud. Así que dejemos, aunque sea egoístamente, de ser cómplices y encubridores de este gran suicidio colectivo y hagamos algo al respecto.

Fuente: OMS

Enlace al informe de la OMS

 

Patricia Floresfoto

Colaboradora movilidadelectrica.com

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