Recarga inalámbrica para vehículos eléctricos

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El sistema consta de un elemento situado en el suelo, que transmite la electricidad a otro elemento receptor ubicado en el vehículo. El coche del futuro es eléctrico. Y lo es por el ahorro económico y la reducción de contaminación ambiental y acústica que implica. Pero, ¿qué hay de la comodidad? Para recargar un vehículo es necesario enchufarlo a la red eléctrica.

 

Para que la comodidad sea otra de las cualidades del vehículo eléctrico, la empresaTECNALIA ha desarrollado un sistema de recarga inalámbrica, tal y como hoy en día se cargan las baterías de cepillos de dientes.

El sistema consta de un elemento situado en el suelo en el pavimento, que transmite la electricidad a otro elemento receptor ubicado en el vehículo. Cuando el emisor detecta que el coche está encima se conectan de forma inalámbrica y comienza la transferencia de energía. Es similar a la forma de recarga de un cepillo de dientes, que se realiza con acercarlos simplemente a una base y no es necesario el contacto eléctrico.

Los sistemas desarrollados hasta ahora para la recarga del vehículo son conductivos, en los que la energía se conduce a través de un cable. La novedad de este sistema es que la recarga es inductiva, es decir, la energía se transmite a través de un campo electromagnético. En estos casos, el tiempo de recarga es similar a los conductivos y tienen un rendimiento del 93% de la energía.

Las ventajas del vehículo eléctrico

A la comodidad que aporta este sistema desarrollado por TECNALIA al uso del vehículo eléctrico, hay que añadir las ventajas que supone el propio coche en sí mismo. En primer lugar, cabe destacar el ahorro económico. El mayor rendimiento del motor eléctrico frente al motor tradicional de combustión tiene como consecuencia que el coste del kilómetro es entre 4 y 6 veces menor con respecto a un vehículo de gasolina. Así, si un vehículo recorre al año 20.000 kilómetros, gasta en gasolina en torno a 1.800 euros de combustible, mientras que con el coche eléctrico realizaría un desembolso de 360 euros.

En segundo lugar, está la reducción del impacto ambiental. Esto se debe a que por un lado, estos vehículos tienen cero emisiones de CO2, y por otro, a que la electricidad que utilizan y que es generada en el sistema eléctrico del país supone 5 kilogramos de CO2 por cada 100 kilómetros, frente  a los 20 kilogramos por cada 100 kilómetros que requiere el coche convencional. Esto supone que las emisiones contaminantes se reducen en una cuarta parte.

Por último, hay que tener también en cuenta la reducción total de la contaminación acústica que producen los vehículos convencionales, porque el coche eléctrico no emite ruidos.

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