¿Qué le pasa a General Motors?

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Un producto de calidad, una tecnología contrastada y unas soluciones funcionales e interesantes. El importante desembolso económico en investigación y desarrollo de General Motors no tiene su reflejo en el mercado real.

Hace unos días Cadillac, perteneciente a General Motors, anunciaba el precio del ELR, un eléctrico de autonomía extendida con tecnología similar al Chevrolet Volt, que sale al mercado en enero de 2014 por 75.995$ sin ayudas. Este precio, a la altura del Tesla Model S, esconde un corazón algo más radical que el del Volt. De él hereda el extensor de autonomía, un motor de combustión de 1.4 litros, y la batería de 16,4 kWh (10,4 útiles) que le otorga una autonomía eléctrica de 56 km. Los dos motores eléctricos de 184 y 75 CV, que logran un par de 400 Nm, son la novedad que aporta este modelo. Más potencia y acabados de gama alta que no justifican la diferencia de precio entre ellos.

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gm-INT2General Motors, como decíamos, pertenecen marcas como Chevrolet y Opel cuyos híbridos de autonomía extendida, el Volt y el Ampera, salvo por pequeños detalles, son un producto excelente que tendría mucha más tirada en el mercado si decidiesen darlos a conocer al público y tuvieran un precio algo más asequible. Al menos el anuncio de este verano de la rebaja de 9.380€ del Ampera, lo sitúa a la par que sus competidores (38.300 € antes de ayudas). Desgraciadamente Chevrolet no ha imitado en esto a Opel y mantiene el Volt en 44.525€ sin ayudas.

gm-INT3Además de este coche Chevrolet dispone del Spark, un pequeño eléctrico, muy bien construido, con buenas prestaciones, con una autonomía de 200 kilómetros y que además está a la venta a un precio muy interesante: 18.000$, unos 14.000€. ¿El problema? Solo está a la venta en California y Oregón y no parece muy probable que lo podamos ver en otros sitios.

gm-INT4Podemos además recordar la historia del primer eléctrico moderno de la historia producido en serie, el General Motors EV1. En 1996 arrancaba la producción de este auténtico modelo revolucionario que, en 1999, veía como se interrumpía su producción. Alegando su inviabilidad económica por las escasas ventas y la necesidad de mantener el servicio de reparación y repuestos durante 15 años, entre 2003 y 2004 se retiraban todos los modelos, vendidos mediante leasing con contratos de 3 años y 30.000 millas. A la retirada siguió la destrucción de todas las unidades. Solo algunos museos consiguieron conservar alguno para su exposición. Esta tenebrosa historia de un coche adelantado a su tiempo quedará para siempre a la sombra de General Motors que después de desarrollar un coche que poco tenía que envidiar a los modernos eléctricos en cuanto a prestaciones,  decidió apartarlo de las calles.

Una importante inversión en desarrollo,  producción y distribución que no se traduce en ventas. Hasta el mes de septiembre, en España,  Chevrolet había matriculado una unidad del Volt mientras que Opel matriculaba cinco del Ampera. A los ojos de cualquier observador exterior algo no encaja en esta estrategia comercial. Es cierto que en Estados Unidos el Volt pelea, cada mes, con el Nissan Leaf por encabezar las ventas de eléctricos, pero este dato no tiene su reflejo en Europa y menos aun en España. Una más coherente política de precios y campañas publicitarias ideadas para dar a conocer los coches ayudarían a las ventas porque, como ya hemos dicho, el producto que sale de sus factorías es de mucha calidad y se notan el tiempo y el dinero invertidos en ellos.

Por Gonzalo García Martínez

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