La solución del déficit de tarifa podría pasar por el desarrollo del vehículo eléctrico

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El sector energético en España se enfrenta a dos cuestiones clave, uno de ellos es la gran dependencia de la energía fósil, el 76,4% del total y el otro es la amenaza del déficit de tarifa, que puede poner en peligro la sostenibilidad de la red nacional. Pero investigadores de la UNED han pensado que el vehículo eléctrico conseguiría reducir este déficit entre 43,5% y un 47,1%.

Investigadores del departamento de Ingeniería Eléctrica, Electrónica y de Control de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) han publicado un estudio titulado “Macro economic impact, reduction of fee deficit and profitability of a sustainable transport model based on electric mobility. Case study: City of León (Spain)” en el que pretenden reducir el déficit de tarifa entre 43,5% y un 47,1%, tomando como modelo un escenario determinado, en el que el vehículo eléctrico se mueve por la ciudad de León en 2020.

Subida de impuestos

La apuesta de este estudio parte de la premisa de que el Gobierno español, para acabar con el déficit de tarifa, debe poner en práctica medidas orientadas a la subida de impuestos. Por el momento poco o nada de lo que se ha hecho hasta la fecha ha servido para contener la situación.

El modelo contempla incrementar el impuesto de la electricidad hasta el 4,93% y crear una tasa de transacción Vehicle to grid –del vehículo a la red–, que servirá para que reciba dinero tanto la comercializadora como el propietario del vehículo ‘verde’ por la venta de la electricidad a las compañías eléctricas.

También propone un aumento de peajes del 1% y pequeños incrementos de los impuestos de matriculación y tracción de vehículos a motor, para financiar los puntos de carga de los vehículos eléctricos. «Así se garantiza la rentabilidad para todos los actores», subraya David Borge-Díez, uno de los autores del estudio.

Además, en este estudio se incluye el uso de modelos de transporte sostenible basado en la movilidad eléctrica: redes inteligentes, autobuses, taxis y vehículos eléctricos en la ciudad de León (135.059 habitantes), como un medio importante para controlar y reducir el déficit de tarifa.

Aumento de la demanda eléctrica

A través del análisis que pretende una alta penetración del vehículo eléctrico en el mercado frente a las previsiones actuales del Gobierno, el estudio apuesta por una alta rentabilidad para el periodo 2020-2030 (suponiendo que las redes inteligentes estén listas, las estimaciones de evolución del parque automovilístico de León, la evolución de la inflación –según el Fondo Monetario Internacional–, la evolución del precio del petróleo –que fija el Departamento de Energía de Estados Unidos– y las previsiones del consumo energético del Ministerio de Industria, Energía y Turismo).

Por último, se ha realizado un análisis de los impactos macroeconómicos, como las mejoras competitivas en la economía, y el impacto ambiental .

«Nuestro trabajo demuestra que un modelo de transporte sostenible basado en los vehículos eléctricos es rentable y asegura un beneficio económico para todos los actores implicados en el sistema eléctrico: empresas generadoras, comercializadoras, propietarios del vehículo eléctrico y el propio Estado», explica Antonio Colmenar-Santos, autor principal del estudio.

Pérdida de ingresos de combustible

Uno de los grandes frenos para la expansión del vehículo eléctrico es la pérdida de ingresos por impuestos de hidrocarburos para el Estado. Por eso, los investigadores han propuesto varias modificaciones impositivas. «La repercusión al consumidor sería mínima e incluso positiva ya que dejaría de abonar impuestos por otras vías, fundamentalmente impuestos por hidrocarburos que, actualmente, suponen aproximadamente el 50% del coste de los combustibles», asegura Colmenar-Santos.

Junto a esta rentabilidad, el trabajo revela los beneficios ambientales que traería consigo la generalización del vehículo eléctrico. Las emisiones de dióxido de carbono de León en 2020 se reducirían 5.862 toneladas que, trasladadas al mercado de emisiones, generarían unos beneficios cercanos a los 100.000 euros tras su venta. En cuanto al crudo, se estiman ahorros de 41.879 barriles de petróleo para ese mismo año.