La Administración Pública se suma al Car Sharing

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Especialmente en los tiempos actuales, los Ayuntamientos están buscando oportunidades de reducción de costes que permitan equilibrar las cuentas públicas. Este hecho ha llevado a varias Administraciones a poner en el punto de mira la flota pública de vehículos dado que es una partida de gasto relevante, y un nuevo concepto ha empezado a sonar cada vez con más fuerza en los pasillos de distintos consistorios: “car sharing o uso compartido de la flota”.

El uso compartido de vehículos permite a los empleados acceder de forma flexible a los vehículos con su tarjeta de empleado, en un horario determinado y sólo a aquellos coches a los que se les habilite el acceso. Existen diferentes variables a considerar en función de las necesidades de cada Administración como el número de usuarios, las necesidades de movilidad, la tipología de vehículos o la operativa de funcionamiento, pero el denominador común siempre es la búsqueda del ahorro económico.

A través del uso compartido los consistorios logran mediante la incorporación de una única medida cumplir con un triple objetivo: el recorte en el gasto público, la reducción de la contaminación y la disminución del número de coches en circulación en las ciudades. Esta medida posibilita el tan ansiado ahorro económico para los Ayuntamientos ya que el ente público elimina la necesidad de adquirir un vehículo para cada trabajador o para cada una de los departamentos. De este modo se rompe con la falsa sensación de propiedad que entienden algunos usuarios y se abre el uso a todos aquellos empleados a los que el consistorio considera oportuno. El mayor obstáculo al que se enfrenta la implantación de esta modalidad radica en el profundo cambio de hábitos, costumbres y operativa interna.

El uso de este tipo de sistemas permite una reducción de un número considerable de vehículos, en el caso del Ayuntamiento de Gijón que lo ha puesto en marcha con 54 vehículos supondrá un ahorro de más de 400 mil euros en los cuatro años de contrato con una reducción inicial de 7 vehículos y un menor consumo energético. Además la tecnología permite la medición constante en tiempo real de los vehículos por lo que se conoce el grado de ocupación e incluso un mejor reparto de costes interno en función del uso de cada área o departamento.

Aquellos consistorios especialmente interesados en la protección del medio ambiente han sumado otro elemento a la ecuación que además incrementa el ahorro: los coches eléctricos. Estos vehículos permiten mermar de forma drástica la contaminación, ya que producen cero emisiones de CO2 y acústicas, y suponen un increíble ahorro frente a sus primos de combustión debido a que su consumo es mínimo.

Así, las ventajas que proporcionan los vehículos eléctricos han dado lugar a la creación de un nuevo servicio de car sharing mixto que incorpora tanto vehículos de combustión como eléctricos. Esta nueva modalidad permite a los Ayuntamientos cumplir también con una labor de concienciación para con la sociedad, ya que la introducción de vehículos eléctricos en las calles por parte del ente público es vital para demostrar la viabilidad de este nuevo modelo de movilidad a los ciudadanos. Las claves para el éxito de este tipo de iniciativas son, por supuesto el firme compromiso de los responsables, la gestión del cambio entre los usuarios y una adecuada medición de los resultados obtenidos para realizar los ajustes necesarios en la configuración del sistema.

Por José Manuel Caramés Pons, Director de Desarrollo de Negocio de Going Green www.goinggreen.es.

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