Crear infraestructuras inteligentes de transporte urbano podrían generar beneficios de 1.000 millones de euros

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El exceso de tráfico y unas condiciones meteorológicas adversas son algunos de los desafíos que marcarán a las urbes del futuro, como ocurre en la actualidad con la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh (Saigón). Para ello, habría que crear infraestructuras inteligentes en el transporte público. Es la principal conclusión de un estudio elaborado por Siemens y la consultora Arup.

“Hago un llamado a la necesidad de que los líderes mundiales aborden el cambio climático y reduzcan el creciente riesgo de los desastres, y para que los líderes mundiales incluyan a los alcaldes, a los ayuntamientos y a los dirigentes comunitarios”, dijo Ban Ki-moon, Secretario General de la ONU durante la apertura de la Conferencia “Establecimiento de una Alianza de Gobiernos Locales para la Reducción del Riesgo de Desastres”, celebrada en Incheon, en agosto del 2009.

La resiliencia es la capacidad de superar unas circunstancias adversas y el mejor camino para conseguir que las ciudades busquen soluciones a los problemas derivados de un exceso de transporte privado, especialmente en aquellas que sus condiciones climáticas no sean las más propicias. De hecho, la resiliencia podría reportar beneficios de hasta 1.000 millones de euros a las ciudades.

Las ciudades y los gobiernos locales se deben preparar y volverse resiliente ante los desastres.

Informe de Siemens

Por eso, un informe de la compañía alemana Siemens y la consultora Arup desvela que si no se adoptan las medidas oportunas, el aumento de los traslados urbanos tendrá un coste directo estimado para la ciudad de 75.000 millones de dólares en los próximos 30 años.

En este estudio se ha tomado como referencia la ciudad vietnamita de Ho Chi Minh (Saigón), que ya se está enfrentando a estos problemas cada vez más graves. Uno de sus principales peligros es la baja incidencia del transporte público urbano, que sólo representa el 5% del volumen total de tráfico de Ho Chi Minh (Saigón). Esta situación se agravará en los próximos años y conllevará nuevos problemas: de aquí a 2045 los retrasos del servicio se incrementarán en un 620%.

Asimismo, Ho Chi Minh se enfrenta a una meteorología adversa. El 45% de la ciudad se encuentra a una altitud inferior a un metro sobre el nivel del mar, lo que hace que esté altamente expuesta a inundaciones. Según el Banco Mundial, estos fenómenos afectan casi al 26% de la ciudad, cifra que podría superar el 60% en 2050.

Infraestructuras inteligentes

Para resolver estos problemas, que afectarán a la gran mayoría de las ciudades a nivel mundial, la inversión en la modernización de las infraestructuras de transporte se convierte en una prioridad. Crear líneas de metro o una red sólida de autobuses puede conllevar costes elevados, por lo que invertir en sistemas de tráfico inteligentes es un buen punto de partida.

La integración de redes energéticas inteligentes y soluciones de software para automatización ferroviaria, así como de gestión del tráfico, evacuaciones y edificios, ayudan a optimizar las infraestructuras urbanas y a minimizar el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos.

Estas medidas constituyen un factor determinante para incrementar la flexibilidad de los sistemas y hacer que resulten más fáciles de controlar y coordinar. De esta forma, se consigue fomentar una movilidad integrada y tener unas ciudades preparadas para reaccionar y seguir funcionando ante fenómenos naturales de gran magnitud.

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