Ibilek abandona el car sharing a particulars en Euskadi por falta de uso

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Ibilek, la empresa de car sharing eléctrico creada en marzo de 2011, ha dejado de prestar servicio a particulares en Euskadi debido a la falta de uso de este servicio. Se centrará a partir de ahora en el servicio de car sharing corporativo.

En nuestro último post sobre Ibilek, Juan Ignacio Marcos, responsable de flotas de Ibilek, hacía una comparativa económica en la los gastaos de un coche en propiedad (haciendo 10.000 km/año) eran de 6.875 €/año, frente a los 5.120 €/año de un vehículo de car sharing. La contratación de este tipo de servicios, que incluye la recarga, la asistencia 24 horas, el parking y la limpieza del vehículo, se veía además reforzado con la idea de la no emisión de CO2 y la contribución por tanto a la sostenibilidad del medio ambiente.

La alternativa a la propiedad era por tanto muy buena, tanto económicamente como ambientalmente. Sin embargo los usuarios, que según Ibilek mostraron un gran interés en sus inicios, poco a poco abandonaron la idea y dejaron de utilizar el sistema. El servicio se inició con un alta en el servicio de 50 euros y una cuota mensual de 10, más 9 euros por hora de alquiler. A estos precios Ibilek fue aplicando diferentes descuentos y ofertas a los más jóvenes, pero parece que no han funcionado.

Así, Ibilek, gestionado al 50% por Repsol y por el EVE (Ente Vasco de la Energía), ha decidido retirar los quince vehículos eléctricos y seis híbridos enchufables con los que contaba la flota, y centrarse en la actividad corporativa. De hecho, la propia Repsol, según nos comentaba Juan Casanueva, Director de Negocios Emergentes de Repsol en una reciente entrevista, dispone de un car sharing corporativo gestionado por IBILEK, destinado a los desplazamientos de sus empleados entre las tres sedes de la compañía en Madrid.

Según reconocen los portavoces de Ibilek a través de eldiarionorte.es”, la iniciativa no ha tenido el gancho suficiente para animar a los usuarios particulares y ese desinterés lo achacan a una mentalidad poco favorable al alquiler. “Ahí nos llevan ventaja otros países europeos como Suiza, donde el arrendamiento es una práctica normalizada y muy extendida, pero aquí todavía no. Añadimos el aliciente de ser vehículos limpios’, sin huella ecológica, pero no ha funcionado entre el ciudadano de a pie”, excusan desde la empresa.

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