Querella contra los promotores de Hiriko

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En este país parece que ni el coche eléctrico se libra de la lacra de la corrupción. Ya hablábamos de la mala imagen para el vehículo eléctrico que daba el caso Hiriko cuando nos enteramos de la acusación por posible alzamiento de bienes públicos.

La Fiscalía de Álava ha presentado una querella criminal contra los promotores de Hiriko, el fallido proyecto de crear un coche eléctrico en Euskadi, al considerar que pudieron incurrir en los delitos de malversación de caudales públicos, fraude a la Administración y blanqueo de capitales, entre otros.  El fiscal jefe de Álava, Josu Izaguirre, precisó que ha remitido al Juzgado de Instrucción número 3 de Vitoria 35 cajas con toda la documentación recabada hasta ahora en la “compleja y exhaustiva” investigación desarrollada por la Fiscalía y la Unidad de Delitos Económicos de la Ertzaintza. La querella criminal de la Fiscalía va dirigida contra “los responsables de las diversas asociaciones y entidades mercantiles” relacionadas con Hiriko.

Como ya publicábamos el Proyecto Hiriko fue una iniciativa promovida por AFYPAIDA (Asociación para el Fomento y Promoción de Actividades Industriales y Deportivas de Automoción), junto a las empresas Guardian, Sapa, TMA, Forging Products, BRW-Basque Robot Wheels, Ingeinnova y Maser Mic, coordinadas por  DENOKINN (Centro Vasco de Innovación, Emprendizaje y Desarrollo de Nuevos Negocios) y la colaboración del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) para el desarrollo de una nueva solución para la nueva movilidad urbana denominada “Citycar”. Obtuvo una subvención de unos 15 millones de euros del Ministerio de Ciencia y Tecnología del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y otros 2,7 millones del Gobierno Vasco.

Este proyecto, junto con el Epsilon, que pretendía crear un monoplaza para competir en la Fórmula 1 y que también fracasó, fue objeto de una comisión de investigación en el Parlamento Vasco. En su dictamen final atribuyó responsabilidades políticas a personas del PNV que ocupaban cargos en el Gobierno Vasco y en las tres diputaciones forales en 2007. Este mismo mes se ha sabido además que el Tribunal de Cuentas fiscalizará a lo largo de 2015 las ayudas públicas que recibieron ambos proyectos, unos 48 millones de euros en el caso de Epsilon y cerca de 17 para el coche eléctrico Hiriko.

El concepto del vehículo se basaba en un prototipo plegable de 2,6 metros de longitud (2 metros plegado) y una potencia de 15 kW (20 CV) nominal, con una autonomía superior a los 100 km y una velocidad urbana autolimitada de 50 km/h.

El proyecto se rodeó de buena prensa y fue uno de los estandartes de la tecnología vasca del futuro. En 2012 hasta el entonces ministro de Industria, José Manuel Soria, se puso en Vitoria al volante de uno de ellos. Llegó a firmar un acuerdo con la Deutsche Bahn, uno de los principales proveedores de movilidad eléctrica y logística del mundo, para incorporar progresivamente el Hiriko a la red de coches compartidos de la ferroviaria alemana, denominado “eFlinkster”. Finalmente no se llegó a comercializar ni a concluir su desarrollo al alegarse problemas presupuestarios.

Fuente: EFE