China necesita vehículos eléctricos

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A estas alturas a nadie se le escapa que China tiene un potencial de desarrollo económico superior a otros países asiáticos, a muchos de los europeos e incluso a EEUU. Y en la movilidad eléctrica no se pueden quedar atrás. Sobre todo porque la polución de sus ciudades necesita una solución inmediata.

China tiene un gran problema con la contaminación de sus ciudades.  Las partículas inferiores a 2,5 micrones de diámetro (MP2,5), tan pequeñas que no se pueden percibir con la vista, tienen la culpa.  Wen Jiabao, primer ministro chino, habló de ellas en su discurso de despedida tras diez años de mandato. Las emisiones de los vehículos constituyen la mitad de esta contaminación.

Pero no solo la contaminación es su problema. Los combustibles de los que depende su movilidad son importados por lo que su dependencia del petróleo es total. Sin embargo China es el mayor productor mundial de tierras raras, neodimio y disprosio, material muy escaso e imprescindible para la fabricación de los motores de los coches híbridos y eléctricos.

Uniendo estas tres circunstancias, la contaminación, la dependencia del petróleo y el control de las tierras raras, China es un gran candidato para la expansión de la movilidad eléctrica y se espera que el nuevo gobierno de Li Keqiang  le dé un gran impulso a los coches eléctricos. En su día ya informamos de su transición del híbrido enchufable al vehículo eléctrico y de los problemas que se habían encontrado en el camino.

Los chinos no son inmunes, como el resto del mundo, a las dos dificultades que hoy en día entraña la movilidad eléctrica: el precio de los coches y el range anxiety o la ansiedad por la autonomía. En 2012 en China se vendieron 12.791 vehículos eléctricos, un 0,7 % del total. Pero China tiene un objetivo de medio millón de vehículos para 2015.

BYD AutoBYD E6

BYD Auto es pieza clave en todo este desarrollo. Afincada en Shenzhen es el mayor fabricante chino de coches y autobuses eléctricos. En 2012 vendió 1.700 coches y 200 autobuses  y, en 2013, espera multiplicar por cinco los coches y por 3 los autobuses. Estas previsiones se basan en la subida prevista de los combustibles que puede realizar el gobierno para paliar la gran demanda y las ayudas que, se estima, pueden llegar a los 14.000 euros. Pero aun así este tipo de vehículos aun no es barato en China: “Creo que la gente se entusiasma con los vehículos eléctricos, pero cuando se les pregunta si quieren comprar uno, se ponen nerviosos”, dice Isbrand Ho, de la división de exportaciones de BYD.

Aunque BYD ha llegado a acuerdos con ciudades como Londres, Bogotá o Honk Kong para el suministro de su modelo E6 para taxi,  es en China donde quiere convertirse en una gran fabricante de coches. En Shenzhen 500 unidades del E6 patrullarán como coches de policía. Su estrategia es desarrollarse en su país y para eso necesita que el gobierno aumente las subvenciones a los vehículos eléctricos. Además estas tienen que llegar a  25 ciudades en vez de las 5 actuales y se tiene que unificar el sistema de ayudas, que actualmente es decisión de los gobiernos locales.  Los planes chinos para el progreso de esta industria se pueden repasar en este artículo que en su día publicamos.

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