Un futuro Mini eléctrico

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 El Mini eléctrico siempre ha sido una de las grandes promesas de la movilidad eléctrica. Su tamaño y su diseño lo hacen ideal para dar el salto a esta tecnología. Un coche urbano que tiene mucho que ganar si se pasa al lado de la sostenibilidad.

BMW parecía decidido a someter al Mini a un pase de modelos continuo, con versiones de todo tipo y condición que parecían no tener límite. Dos puertas, tres puertas, Coupé, Roadster, Countryman, Clubman, Paceman… En un evento celebrado en Múnich hace nos días Peter Schwarzenbauer, jefe de la marca, parecía sugerir una reducción de modelos para centrarse en los más rentables: “Es importante encontrar el equilibrio adecuado entre el crecimiento, por un lado, y la rentabilidad por otro”.

¿Y qué pasa con la versión eléctrica? Por lo que parece continua adelante, porque Mini, como integrante de la marca BMW, sabe que en las ciudades se empieza a reclamar este tipo de tecnología y que ellos tienen mucho camino recorrido con el prototipo del Mini E, que fue sometido a intensas pruebas hace unos años, o con la versión descapotable creada con la colaboración del diseñador italiano Touring de Superleggera.

El Mini E

Con la vista puesta en 2013, BMW puso en las manos de conductores de todo tipo 612 unidades de su prototipo eléctrico. El coche solo tenía dos plazas porque las dos traseras fueron sustituidas por las baterías de litio. Su motor tenía una potencia de 150 kW (204 CV) y un par de 220 Nm, que le permitían acelerar de 0 a 100 en 8,5 segundos, La batería que tardaba en recargarse unas 10 horas en un enchufe convencional permitía una autonomía 209 km. El Mini E acabó convirtiéndose en realidad, pero se llamó BMW i3.

Fuente: Bloomberg

La historia del Mini E en Wikipedia (inglés)

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