Nissan Leaf Reino Unido. Los coches eléctricos representan el 4,2% de cuota de mercado en Reino Unido. Foto Jonathan Nicholson NurPhoto vía Bloomberg
Nissan Leaf Reino Unido. Los coches eléctricos representan el 4,2% de cuota de mercado en Reino Unido. Foto Jonathan Nicholson NurPhoto vía Bloomberg

Reino Unido se une a Francia en su anuncio de prohibir la venta de vehículos nuevos de gasolina o diésel  a partir de 2040 para reducir la contaminación en sus ciudades. El futuro de la industria del automóvil se dirige hacia la electrificación, la conducción autónoma y la conectividad.

El anuncio realizado por el Ministro de Medio Ambiente de Reino Unido, Michael Gove, de prohibir la venta de vehículos nuevos gasolina o diésel en 2040, pretende alcanzar un objetivo todavía más ambicioso: que no circulen vehículos de combustión por sus carreteras en 2050. Esta prohibición incluiría a los vehículos híbridos que combinan un motor de combustión con otro eléctrico. Inicialmente se dijo la prohibición incluiría todo tipo de tecnologías que incluyen un motor de combustión interna, pero se ha aclarado que los híbridos y los híbridos enchufables no se verán afectados.

Junto con el anuncio realizado por Francia y otros realizados por ciudades alemanas como Stuttgart o Múnich, en la cumbre de alcaldes de la C40 celebrada a finales del año pasado en Ciudad de México las ciudades de París, Ciudad de México, Atenas y Madrid se comprometieron a prohibir los coches diésel en 2025.

Esta medida forma parte de la estrategia post-Brexit anunciada por el Reino Unido y a la inversión que el Reino Unido tiene previsto para mejorar la infraestructura de recarga con un total de 11, 1 millones de euros  de los que  8,3 millones se dedicarán a infraestructura para vehículos eléctricos en los centros de trabajo y 2,8 millones de euros a infraestructura residencial.

Los vehículos eléctricos están en la estrategia post Brexit de Reino Unido

En su anuncio Gove añadió que el  gobierno pondría 200 millones de libras (casi 225 millones de euros) a disposición de las autoridades locales para sufragar los planes dirigidos a restringir el acceso de los vehículos diésel a las ciudades.

¿El futuro es eléctrico?

Los coches eléctricos representan actualmente menos del cinco por ciento de las matriculaciones de automóviles nuevos en Reino Unido. Los compradores ven con preocupación el coste de los vehículos y la escasa disponibilidad de puntos de recarga. Por su parte los fabricantes son reticentes a realizar inversiones multimillonarias en un producto antes de que la demanda se consolide.

Sin embargo casi todos los fabricantes apuestan en mayor o menor medida por esta tecnología. Por Inversiones como la realizada por la Alianza Renault-Nissan desde 2009 de hasta 4.000 millones de euros para el desarrollo de coches eléctricos o anuncios como el de Volvo que a partir de 2019 incluirá un motor eléctrico en todos sus modelos (híbridos o eléctricos) lo demuestran.

Los fabricantes alemanes como el Grupo Volkswagen, BMW o Daimler ya tienen planes para el desarrollo de coches eléctricos con grandes autonomías que estarán en el mercado a partir del año que viene. No hay que olvidar en este recorrido general el gran impulso que Tesla está realizando en el mundo entero con sus modelos premium, que pronto se verán acompañados por vehículos un modelo más económico como el Model 3. Tampoco hay que dejar de lado el fuerte impulso que supone el mercado chino, por sus niveles de contaminación, en el que muchos de estos fabricantes quieren concentrarse como uno de los más importantes del mundo.

Nissan Leaf Kia Soul EV Reino Unido. Fotógrafo Miles WillisGetty vía The Guardian
Nissan Leaf Kia Soul EV Reino Unido. Fotógrafo Miles WillisGetty vía The Guardian

¿El mercado se resistirá? Más de 600.000 puestos de trabajo podrían estar en riesgo en Alemania con la prohibición de los motores de combustión. Una industria que ha invertido fuertemente en los motores de combustión, sobre todo diésel, con la mejora de la eficiencia y la disminución de las emisiones  de CO2, incluso por debajo de los que se logran en motores de gasolina. Algo parecido pasará en el segundo mercado más grande de Europa, como es del de Reino Unido.

Hay que tener en cuenta que quedan más de dos décadas para llegar a 2040 y que es posible que el desarrollo tecnológico alcanzado por las baterías, los motores eléctricos, la conducción autónoma y la conectividad ‘obligue’ a realizar el cambio de forma paulatina y no tan traumática, llegando antes que las restricciones que se anuncian. Quizás no sea necesario prohibir si la industria es capaz de cambiar por sí misma.

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