Probamos el Mitsubishi Outlander PHEV

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Cuando uno habla en los foros respecto al futuro de la movilidad, no son muchos los que incluyen a los híbridos enchufables en la alternativa final a los motores de combustión. El eléctrico puro, el hidrógeno o el GLP son los preferidos, y dejan a los enchufables como una alternativa de transición. No vamos a ser nosotros los adivinos, pero hoy en día el híbrido enchufable es una solución realista a las necesidades actuales para un coche mixto ciudad/carretera.

El Mitsubishi Outlander PHEV es claramente una de esas opciones que el conductor debe valorar por su versatilidad. Cumple las funciones de un urbano eléctrico y tiene una amplia autonomía en gasolina para llevarnos de vacaciones por la carretera o de fin de semana por senderos pedregosos.

Prueba

El Mitsubishi Outlander PHEV no parece un vehículo de 1.800 kg. Sorprende desde el arranque por su suavidad tanto de marcha como de dirección, y el silencio de su motor eléctrico nos hace relajarnos de inmediato. La facilidad de la conducción automática hace el resto.

En camino. Madrid – Valle de Valdeorras

El viaje por autopista a plena carga se hace confortable y entretenido gracias a la amplia tecnología del Outlander. La velocidad de crucero con distancia de seguridad activa, el aviso de cambio de carril, el navegador de a bordo, o el ordenador que nos avisa de los distintos tipos de marcha. El PHEV transmite su potencia en tres modos: modo eléctrico puro, que va desde los 0 a los 100km/h si no le exigimos par, el modo en serie, en el que el motor de combustión aporta la energía extra a la batería antes de enviarla a las ruedas motrices, y el modo paralelo en el que ambos motores aportan su energía por separado a las ruedas motrices cuando el par lo requiere.

El aporte eléctrico es importante en este vehículo porque aparte de su autonomía de unos 40km puros, es el que transmite en la mayoría de las ocasiones la energía a las ruedas. El consumo en este viaje se fue a los 9l/100km a plena carga y con el modo “save” activado. En el viaje de vuelta, ya sin carga y tratando de consumir lo menos posible fue de 7,5l/100km.

Opciones

El Mitsubishi Outlander PHEV puede recargar su batería en marcha de varias formas. La más habitual es en las deceleraciones y en las frenadas, pero también podemos hacerlo mediante el botón recharge con el que el motor de combustión alimenta a la batería. Si el coche está parado y con el motor al ralentí, la batería puede ser recargada en una media hora. Si nos aproximamos a una ciudad en la que no está permitida la entrada de vehículos de combustión, podremos ir recargando la batería por el camino antes de entrar en ella. Otra opción, el modo “save”, hace que la batería permanezca al mismo nivel que en el que iniciamos la marcha, pero a costa de un buen gasto de combustible que a 120 km/h se va hasta los 9L/100.

En Montaña

En rutas por carreteras de montaña el Mitsubishi Outlander PHEV pierde rápidamente su autonomía eléctrica. Se echa en falta un botón con el que decidamos en qué modo trabajar para que podamos tener esa batería al entrar en ciudad, por ejemplo. Por el contrario, la transmisión tiene 5 posiciones reductoras, que pueden ser activadas mediante levas en el volante y que hacen que el Outlander recupere más energía en las bajadas aumentando la reducción.

Puntos fuertes

Buena estética exterior e interior, buena amplitud del habitáculo de pasajeros, climatizador muy efectivo, ordenador de a bordo muy completo, tecnología bluetooth por voz, gran comodidad de marcha, facilidad de conducción, excelente cámara trasera para la marcha atrás.

Puntos débiles

Reposacabezas delanteros no orientables, con lo que una persona de menos de 1,60m tiene dificultades para sentarse correctamente. Falta un botón que encienda o apague el modo eléctrico a conveniencia. Falta de rueda de repuesto: en un todoterreno es fundamental si queremos usarlo como tal. Depósito de combustible muy escaso de tan sólo 45 l. 

Conclusiones

Vehículo muy versátil. Buena opción para un uso eléctrico en ciudad si no necesitamos hacer demasiados kilómetros diarios. Aunque es un vehículo de gran tamaño, su manejabilidad es excelente. Para los viajes en carretera, el motor de combustión hacen del Outlander PHEV un vehículo como otro cualquiera, que nos permite alternar diferentes tipos de conducción. 

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