Movilidad eléctrica obligatoria

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Imaginaros un lugar situado en el fondo de un valle desde el que se puedan contemplar las montañas nevadas. Imaginaros un lugar en el que el ruido y el humo se hayan disipado por arte de reglamentación local. Imaginaros un lugar en el que reine el silencio por encima de todo.

Zermatt es ese lugar. Una pequeña localidad situada al sur de Suiza, a 1620 metros de altitud, famosa porque su localización privilegiada junto al monte Cervino la han convertido en una de las estaciones de esquí más visitadas y más grandes que existen. El mirador de Gornergrat, a 3090 metros de altitud ofrece unas vistas imposibles de las montañas que lo rodean.  En este sitio idílico, que vive todo el año del turismo, es obligatorio desplazarse en vehículo eléctrico.  Solo las ambulancias y los servicios de seguridad tienen permitido utilizar combustible, por razones obvias. El acceso al pueblo únicamente se puede realzar en tren desde la comuna de Tasch o desde la de Visp.

Y no es algo que hayan decidido ayer al ver como los vehículos eléctricos empiezan a ser una realidad. Allí no hay Teslas, ni Leaf’s, ni Zoes. Zermatt es así desde siempre. Por allí nunca tuvieron mucho éxito los petroleros. En 1910 llegó al pueblo el primer coche con motor de combustión conducido por el Dr. Alexander Seiler II y no fue bien acogido. Sí lo fue el autobús eléctrico. Al parecer en 1947 ya circulaba uno por sus calles, aunque en nada se parecía a los actuales puesto que contaba con un remolque para los pasajeros. Pero el punto de inflexión fue 1970. Hasta ese momento los caballos eran el medio de transporte más habitual, tanto para montar en ellos como para tirar de los carros. En el último recuento 40 carros de un caballo y cuatro de dos caballos eran todo el tráfico que se movía por sus calles. Hoy todavía quedan cuatro, dos de cada tipo.  

Visitan Zermatt cada año 30.000 personas que permanecen en la localidad entre seis y ocho semanas, sin contar los visitantes ocasionales de un día. Todo este movimiento obligó a crear un sistema limpio y útil de transporte: el autobús eléctrico. Alrededor de 500 están oficialmente registrados en la aldea. La mayoría construidos en la propia localidad. Los hermanos Stefan y Bruno Imboden son los encargados de fabricarlos, mantenerlos e incluso de diseñar los vehículos a medida para sus clientes en su taller de Bodmenstrasse. Luego, las ligeras carrocerías de aluminio son soldadas en Niedergestein, todos ellos nombres de sitios que parecen salir de cuentos inventados, como esta historia.  Pero los Imboden no pretenden exportar sus creaciones. Quieren seguir siendo una empresa local radicada en Zermatt.

zermatt vehiculos eléctricos - 700

La carrocería que alberga estos vehículos mide 4 metros de largo por 1,40 de ancho, según la reglamentación local. El reto es poner allí dentro el sistema de propulsión y la calefacción, imprescindible en este lugar. La construcción es tan buena que los fabricados en 1977 todavía funcionan. El peso de estos autobuses es de 2.000 kilogramos y su esperanza de vida de 30 ó 40 años. No son precisamente baratos: entre 54.000 y 75.000 euros los “habituales” y hasta 100.000 los diseños especiales. De ellos la batería, el elemento más delicado en todos los vehículos eléctricos, representa entre 5.000 y 5.800 euros. Funciona con voltajes entre 48  y 80 voltios, tiene una vida útil que varía entre 4 y 12 años y, en función del recorrido, de las habilidades del conductor y del peso de la carga tiene que ser recargada cada uno o dos días.

Es interesante echarles un vistazo a las normas de tráfico locales, que se pueden consultar en este enlace, aunque como casi todo en este texto, también parecen inventadas… Empezaremos a ahorrar y las próximas vacaciones serán en Zermatt.

Fuentes: Wikipedia, turismo de Zermatt

Gonzalo250Le agradezco a mi madre que me recordara esta historia

Gonzalo García Martínez

Movilidadelectrica.com

 

Enlace a la web de Zermatt

Vía: noticias.coches.com

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