Mejoras para el coche eléctrico

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Los procesos de fabricación de los coches eléctricos alteran de alguna manera la sostenibilidad del resultado del uso del mismo ya hasta la fecha las cadenas de fabricación de los vehículos eléctricos son las mismas que la de los coches de combustible fósil. De esta forma los vehículos eléctricos son respetuosos con el medio ambiente durante su circulación, pero no durante su proceso de fabricación.

El aire acondicionado de estos vehículos puede suponer un 10% del consumo de su batería, y el Instituto Andaluz de Tecnología (IAT) está investigando este componente del coche para dotarle de un resiseño ecológico que le permita ser denominado “verde”.

“La meta es lograr que el vehículo eléctrico sea sostenible y medioambientalmente aceptable en todo el ciclo de vida: desde la adquisición de los materiales, pasando por el diseño, la producción y el ensamblaje, hasta la venta y destrucción (o reciclaje) de sus componentes”, explica Miguel Ángel Luque, director general del IAT.

El aire acondicionado es una de las piezas que junto con los neumáticos, el motor, o el control de dirección están siendo investigados dentro de los fondos Feder, en los que participan seis instituciones de España, Francia, y Portugal.

El rediseño del aire acondicionado se llevará a cabo en Sevilla, que por sus condiciones climatológicas extremas permitirá analizar el comportamiento del sistema e introducir mejoras.

Para ello, han instalado un conjunto de sensores en un vehículo alquilado a la empresa Cochele con los que evaluarán cómo se desenvuelve el coche frente a diferentes temperaturas, niveles de humedad o tipos de conducción. El objetivo no es otro que determinar cómo impacta el uso del aire acondicionado en la batería del automóvil. “Hoy se estima que consume en torno al 10% de la batería, pero no será hasta finales de año cuando sepamos la cifra exacta”, aclara Luque.

A partir de ahí, su labor se centrará en reducir ese impacto del aire acondicionado en la autonomía del coche. En esta segunda etapa ya se trabajará en el rediseño de las piezas para rebajar su impacto medioambiental y se procederá al patentado de las mismas con la vista puesta en una comercialización futura.

Precisamente, será a mediados del año 2013 cuando se empiece a hablar con la industria del automóvil para intentar introducir todas estas innovaciones en los coches eléctricos que llegarán al usuario final. “Está claro que nuestras mejoras darán un valor añadido al vehículo, al reconocerlo como fabricado con un menor impacto ambiental y garantizar que resulta menos dañino para el entorno”, subraya Luque, que añade que “los fabricantes contarán así con productos más competitivos y con una mayor penetración en los mercados”.

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